17 de junio 2014 - 00:00

Rusia corta la venta de gas a Ucrania (Europa teme sufrir)

El corte del suministro de gas a Ucrania es una decisión delicada del presidente Vladímir Putin. Aunque argumenta falta de pago de una deuda, con su actitud Rusia refuerza su posición en el conflicto planteado por los separatistas prorrusos del este de Ucrania.
El corte del suministro de gas a Ucrania es una decisión delicada del presidente Vladímir Putin. Aunque argumenta falta de pago de una deuda, con su actitud Rusia refuerza su posición en el conflicto planteado por los separatistas prorrusos del este de Ucrania.
Moscú, Kiev y Bruselas - Rusia cumplió ayer sus amenazas y dejó de suministrarle gas a Ucrania, lo que generó temores de falta de suministro en Europa, ya que aquél es un país clave para el tránsito del flujo de energía hacia Occidente.

"Teníamos, debido a los pagos pendientes, motivos suficientes para hacerlo antes, pero atendimos las peticiones de la Comisión Europea", dijo el jefe del grupo estatal ruso Gazprom, Alexei Miller, quien acusó a los ucranianos de no haber querido discutir sobre el pago de la deuda acumulada. "Sólo hablaban del precio del gas y decían que no pagarían si no les hacíamos un precio superbajo", añadió.

La decisión del Gobierno de Vladímir Putin se conoció anunciada tras conversaciones de varias horas durante la noche del domingo bajo la mediación del comisario de Energía de la Unión Europea, Günther Oettinger, que terminaron sin resultados.

Ucrania -que mantiene un sangriento conflicto con separatistas rusoparlantes de su región oriental, respaldados por el Krelmlin- puede enfrentarse ahora a una grave escasez de combustible, por lo que Estados Unidos instó a Rusia "a regresar a las negociaciones", en palabras del portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki. Los analistas descuentan que la cuestión del gas es una pieza más, pero muy importante, en ese conflicto territorial, ya que obliga a la UE a moderar sus reclamos al Gobierno de Putin.

Gazprom explicó que la decisión se debió a la "falta de pago crónica" por parte de Ucrania. Rusia le exige a su vecino 4.458 millones de dólares por gas no pagado y reclamaba al menos un anticipo de al menos 1.950 millones de dólares para no interrumpir la provisión. Moscú afirmó que había extendido el plazo de pago tres veces y que no estaba dispuesta a hacerlo nuevamente.

Oettinger había propuesto, según la Comisión Europea, que Ucrania pagara ayer 1.000 millones de dólares a Rusia, y el resto iba a saldarse hasta fines de año en seis cuotas, lo que no fue aceptado por Moscú. Ucrania, agobiada por una larga crisis política, está al borde de la bancarrota y sólo se mantiene a flote gracias a créditos de Estados Unidos, la UE y el Fondo Monetario Internacional.

Gazprom le había ofrecido a Kiev una rebaja de 100 dólares por cada mil metros cúbicos de gas, que dejaría el precio actual en 385 dólares, pero eso les pareció demasiado elevado a las autoridades ucranianas, que pretendían pagar 326 dólares.

Rusia no cerró totalmente el grifo del gas, manteniendo el flujo destinado al tránsito hacia Europa occidental. Sin embargo, advirtió a la UE sobre posibles cuellos de botella en el suministro a través de Ucrania, por donde Rusia envía la mitad del fluido que le vende a Europa, si ese país desvía ese gas para destinarlo a su propio consumo, añadió Gazprom. Esto sucedió en 2009 y fue la causa de una aguda crisis.

Los expertos no ven motivos de preocupación inmediata para Europa, donde las reservas están llenas y el consumo de gas es en el verano boreal considerablemente menor que en el invierno. Pero, de no resolverse antes el problema, cuando lleguen las bajas temperaturas la situación sí podría volverse crítica, según admitió ayer el propio Oettinger.

Esto volvió a colocar en el horizonte el fantasma de una tercera "guerra del gas", luego de las de 2006 y 2009 que dejaron congelada a media Europa.

Con todo, hay esperanzas de que la situación sea menos dramática que en 2009 porque Ucrania puede ser en parte eludida a través del gasoducto Nord Stream, que pasa desde el Mar Báltico, y Oettinger relanzó ayer sorpresivamente el proyecto del South Stream, que debería cruzar el Mar Negro.

Kiev, por su parte, sostiene que cuenta con reservas suficientes hasta diciembre, aunque el premier ucraniano, Arseni Yatseniuk, pidió a los ministros de Energía y Justicia prepararse a una emergencia energética.

Las dos mayores exrepúblicas soviéticas, además de desafiarse verbalmente, se preparan para un duelo legal ante la Corte de Estocolmo.



Agencias DPA, ANSA, AFP, EFE, y Reuters, y Ámbito Financiero

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