3 de diciembre 2008 - 00:00

Rusia peor: prevén despidos, recesión y baja de salarios

Moscú (AFP) - La crisis financiera es cada vez más palpable en Rusia, con masivos despidos y retrasos en el pago de salarios, después de una década de bonanza económica con la que el espectro de las protestas sociales se había desvanecido.

El listado de compañías forzadas a deshacerse de parte de su personal se alarga sin cesar y el impacto de la crisis ya empieza a sentirse más allá de los sectores más vulnerables, como los bancos, la construcción y la metalurgia.

La industria petrolera, columna vertebral del país, ingresó igualmente en la lista: la petrolera TNK-BP se apresta a suprimir 390 puestos, según informa el diario «Vedomosti». En el sector bancario, los recortes de personal de entre 20% y 40% se han convertido en «la norma», indicó el rotativo.

Y lo peor está por llegar: «la mayoría de los despidos tendrá lugar en diciembre y enero», predijo el director adjunto del Servicio Federal de Trabajo, Alexandre Vovchenko. «Los patrones prevén reducir los efectivos en unas 200.000 personas», agregó.

Según la oficina de estadísticas Rosstat, a fin de octubre el desempleo afectaba a 4,6 millones de personas, lo que representa 6,1% de la población activa.

El monto de sueldos impagos se disparó en octubre 33% para alcanzar u$s 143 millones, según datos de aquella agencia.

En Ekaterinburgo, unos 250 obreros de la construcción cesaron sus actividades en protesta por los retrasos del pago de sus haberes, en la que fue calificada por el diario « Kommersant» como la primera «gran huelga» en el país desde el inicio de la crisis.

Rusia no ha vivido ningún gran movimiento social desde el final de los años 90, cuando los mineros, en particular, salieron a la calle para reclamar sus sueldos, impagos por seis meses.

No obstante, el sociólogo de la Academia de Ciencias Evgeni Gontmakher estimó que, «por ahora, no es mucha la gente afectada verdaderamente por la crisis. Pero los que sienten que las cosas van a empeorar se inquietan. Es posible que haya conflictos sociales, pero no a escala nacional. Incluso si se desatara un desempleo masivo, los sindicatos son demasiado débiles y están demasiado desunidos para organizar protestas de masas».

Cuidándose de mantener al país bajo control, el primer ministro, Vladimir Putin, exhortó a finales de noviembre a los responsables de su partido, Rusia Unida, a «estar preparados para una transformación estructural del mercado de trabajo» y recomendó alentar la creación de empleos en las regiones, al tiempo que anunció un alza de las ayudas al desempleo.Según la socióloga Carine Clement, la población padece además medidas de desempleo técnico, sobre todo en las fábricas instaladas fuera de la capital. Privados de una parte de sus ingresos y primas, muchos rusos perciben ahora «sueldos miserables» y se ven obligados a recurrir a sus ahorros, algo que los afecta mucho al «haberse acostumbrado a un cierto nivel de vida», afirmó.

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