19 de marzo 2010 - 00:00

Saiz y Sapag reciben hoy a Cristina con rosario de reclamos

La jefa de Estado llegará hoy hasta el dique Ballester para celebrar el centenario de la obra.
La jefa de Estado llegará hoy hasta el dique Ballester para celebrar el centenario de la obra.
Neuquén y Río Negro - Cristina de Kirchner aterrizará hoy en Neuquén para encabezar los festejos del centenario de una obra de ingeniería fluvial que es la base del sistema de riego del Alto Valle de Río Negro, factor fundamental del desarrollo económico de la región al abastecer unas 60.000 hectáreas de peras, manzanas, viñedos y otros cultivos frutícolas que le dieron lustre internacional a esta región de la Patagonia norte. La Presidente estará flanqueada por dos gobernadores que han hecho de su alianza estratégica con los Kirchner el principal instrumento de la gobernabilidad de sus territorios, jaqueados por preocupantes crisis financieras que ponen al rojo sus respectivos tesoros: el emepenista neuquino Jorge Sapag -ayer la declaró Ciudadana Ilustre- y el radical K rionegrino, Miguel Saiz.

Por extraña coincidencia, ambos enfrentan un complicado cuadro de situación sociopolítico con mayores incidencias hacia dentro de sus respectivos partidos que hacia su oposición externa.

Sapag acaba de cerrar un acuerdo con su principal adversario, Jorge Sobisch, para designar a un histórico del partido provincial que gobierna la provincia desde su creación (1962) al frente del MPN. Las miradas apuntan al ex gobernador y ex senador nacional Pedro Salvatori, quien hace menos de tres meses se reconcilió con el ex fundador Felipe Sapag. Si bien el legendario caudillo que fue gobernador durante cinco períodos alternados se había alejado del núcleo decisivo de su agrupación, conservó su rol de consejero final hasta prácticamente el día de su muerte, el pasado domingo 14.

Estrategia

La alianza con Sobisch no significa para Jorge Sapag otra cosa que no sea la de conservar una gobernabilidad que jaquean los gremios estatales, por izquierda, y el cobista Horacio Quiroga, por derecha, desde la UCR local. Pero este acuerdo es petardeado desde el kirchnerismo partidario por su propia hermana Luz Sapag, intendente de San Martín de los Andes y el gremialista petrolero Guillermo Pereyra, que impulsa un acuerdo con el PJ. A la fémina Sapag y a Pereyra no los une el amor, sino el espanto de ver avanzar a Sobisch en la interna partidaria y están juramentados a impedir el resurgir del ex gobernador que se caracterizó por su acérrimo enfrentamiento con el matrimonio presidencial, todo lo contrario de su sucesor. Desde el sobischismo también se plantó el diputado nacional José Brillo, quien pese a sus esfuerzos de pretender ser la tercera línea en discordia aún no logra desprenderse de la imagen de haber sido jefe de Gabinete de Sobisch.

Por su parte, Saiz lidia con parte de su gabinete y los barones radicales de Río Negro que se oponen a su alianza sin retorno con los Kirchner, quienes se han convertido en el cara o cruz de su gestión. Si Nación lo abandona, el rionegrino verá desmoronar no sólo la gobernabilidad de su provincia, ya que también se encuentra enfrentado con los gremios estatales, sino también sus propias aspiraciones de reformar la Constitución provincial y hacerse reelegir por tercer período consecutivo. A esta ambición no sólo se le oponen los radicales con el senador Pablo Verani a la cabeza, totalmente enfrentado a los K y alineado con la conducción nacional del radicalismo, sino también los peronistas que se dividen entre las huestes de Miguel Pichetto, hombre clave del Gobierno K en el Senado, y las del intendente de General Roca, Carlos Soria, ex jefe de la SIDE de Eduardo Duhalde, a quien aún le debe obediencia debida.

Tanto Sapag como Saiz marcaron a fuego su alianza con Cristina y Néstor Kirchner antes y durante su campaña electoral, convencidos de que sacarían jugosos réditos para sus provincias. Sin embargo, la retribución de favores no se hizo de la misma manera -hasta ayer nomás, ambos gobernadores no vacilaron en jugar a favor del Gobierno en la pulseada por la ley del impuesto al cheque- y se mantienen deudas pendientes sordamente reclamadas por los patagónicos: atraso en las cuotas del Plan de Asistencia Financiera, demora en el aumento del precio del gas y falta de auxilio para atender la demanda de los gremios estatales que van por aumentos salariales, amenazando con hacer imposible la gobernabilidad de ambas provincias.

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