Seúl - Samsung ha conseguido sortear la debacle por las baterías que explotaban de su último modelo Galaxy Note 7 y en el último trimestre de 2016 registró más del doble de ganancias que en el mismo período del año anterior, informó ayer la empresa.
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El superávit es de u$s6.100 millones, señaló la empresa. A ello contribuyó sobre todo el excelente negocio de los chips de memoria y las pantallas. Pero también en el sector de los celulares aumentaron las ventas de otros modelos del Galaxy como el S7 y el S7 Edge.
Entre octubre y diciembre el volumen de negocio, de u$s4.560 millones, apenas varió. Durante todo 2016, Samsung ganó u$s19.550 millones, registrando así un aumento del 19%, según comunicó la empresa. El volumen de ventas ascendió ligeramente hasta los u$s173.630 millones.
Para 2017, la empresa rival de Apple, que también lidera el mercado en chips de memoria y televisiones, prevé un crecimiento de las ganancias. No obstante, advirtió de circunstancias imprevisibles. "Tenemos que ser conscientes de las incertidumbres en el área política y económica, tanto dentro como fuera del país, que podrían comportar problemas a la hora de aplicar las estrategias a medio y largo plazo", dijo el vicepresidente Robert Yi.
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