2 de marzo 2009 - 00:00

San Lorenzo lo sacó a bailar

El grito alocado de Adrián González del segundo gol de San Lorenzo, luego del preciso tiro libre que ejecutó desde 35 metros.
El grito alocado de Adrián González del segundo gol de San Lorenzo, luego del preciso tiro libre que ejecutó desde 35 metros.
En esta época, la logística de la televisión dentro del fútbol es todo un dato para tener en cuenta. En un partido de eliminatorias donde juega la Selección argentina o en un encuentro decisivo de Copa Libertadores donde juega un equipo grande de nuestro país, la empresa que realiza las transmisiones pone en el estadio 16 cámaras. A este San Lorenzo-River se le dio la misma cobertura. Un partido que destilaba morbo por donde se lo mirase y que, sin embargo, tuvo de todo, menos paridad.
Falcao, Aguirre, Orión, Gorosito dirigiendo en la cancha de tantas tardes de gloria, Fabbiani, Gallardo en el banco por primera vez desde su último regreso, rencores, vendettas más todo lo que fue aportando el periodismo hacían de la cita un caldo de cultivo, pero afortunadamente, por el bendito fútbol, quedó de lado en sólo 27 segundos, cuando Bergessio les recordó a los defensores de River, no sólo lo vulnerables que son, sino también que está signado a ser un eterno verdugo. Corrida por izquierda, centro atrás y todo a merced del volante que llega de frente, y así fue como Santana puso el 1 a 0. Llegó el momento del tiro libre de Adrián González, del que se hablará toda la semana, por la pegada del capitán, pero también por el eterno debate si Ojeda da o no ventaja por su altura. A la vista de su reacción en el segundo gol, parece que sí.
La fría crónica dirá que salió Solari, lesionado por una molestia muscular en la racha negativa del equipo de Russo que antes del final de la primera mitad Bottinelli puso el tercero; y Bergessio, la estocada mortal para un equipo de River que hacía lo que podía. Y podía muy poco. La realidad le dio de lleno en el mentón, y nunca; ni Gorosito desde afuera ni las ganas de Buonanotte dentro del campo provocaron ni siquiera ilusión ni esperanza de poder acortar distancia, en el marcador ni el trámite, que por momentos si San Lorenzo no marcó más goles fue por aquello que mantener el nivel durante 90 minutos hoy no lo logra ningún equipo de fútbol del mundo. Fue 5 a 1. Nadie se hubiera animado a pronosticar un resultado de estas características, ni mucho menos con una diferencia tan amplia entre uno y otro, y menos, por lo que habían mostrado tanto San Lorenzo como River en los compromisos anteriores.

Dejá tu comentario