Observaciones, puntos salientes, siempre surgen en los balances empresarios y considerando a éstos desde la óptica del inversor de la minoría -única visión que nos proponemosque coloca el acento en ciertos aspectos. En este caso, lo más llamativo surca por el inicio del cuadro de resultados y que resulta la materia prima genuina de los saldos finales. Así se ve a esta generalmente siempre eficaz compañía en tiempos normales con un serio obstáculo a lo largo del ejercicio. Y esto se denominó contracción del margen bruto respecto de anterior presentación. Dado el tipo de mercado que enfrentó, afectado en su demanda, el decrecer de facturación en los doce meses luce como previsible y lógico. Desde $ 334 millones colocados en 2008, retrocedió a los $ 282 millones. Pero, si antes le quedaron más de $ 94 millones directos, ahora se tuvo que contentar con $ 41 millones. Al traducirlo, como porcentual sobre ventas, lo anterior estaba en un 28% bruto, que se redujo al 14,5 por ciento.
Habla en su «reseña» -mucho más extendido se halla en sus palabras de la «memoria»- sobre trepada de los «costos a dos dígitos...». Al cargar «gastos» habituales, más una erogación extra y de calibre ($ 10 millones) la cifra de explotación pasó a negativo de $ 8,7 millones (en 2008, era ganancia de $ 52 millones). El saldo final muestra el cara y ceca de ambos años cotejados, lo que fuera utilidad de casi $ 30 millones: ahora resultó pérdida de $ 27,5 millones.
Lució mejor lo estructural, porque mantiene ratios en condiciones satisfactorios. A empezar de nuevo...


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