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En la faz industrial el período 2017 no fue fácil para ella. La empresa divide su negocio básicamente en dos rubros (casi 50%/50% por facturación): la provisión de alimentos frescos (donde controla 11% del market share mundial del limón contrastación) y la de procesados (donde es responsable del 15% de la provisión mundial). Respecto de la primera, tradicionalmente los cambios en la producción de limones tucumanos se refleja de manera directa en el precio internacional de la fruta fresca. Sin embargo, en 2017 la cosecha del limón tardío español obtuvo rindes extraordinarios generando una sobreoferta que no permitió el ajuste de los precios a las caídas argentina y sudafricana. A esto la sociedad suma una serie de incumplimientos en los servicios logísticos de Maersk, que impactaron sobre las entregas y los márgenes operativos del negocio (en mandarina y naranja los precios estuvieron dentro de lo previsto por la sociedad, si bien la producción sudafricana fue algo más baja, siendo la sorpresa la nueva operación de uvas de mesa en Perú que con rendimientos extraordinarios, ya está exportando principalmente a los EE.UU. y China y la UE en menor medida). En alimentos procesados, el faltante de fruta local derivó en una caída de 11% en la molienda 2017/2016, mayores costos de la materia prima y el mayor impacto de los costos fijos, que la suba en el precios de los derivados no alcanzó a compensar. No sorprende entonces que finalizara el año con un neto de $169.224.000, 27% menos de lo que ganaba un año antes. A futuro estima que la campaña 2018 registraría un crecimiento en torno al 25% de volumen esperado de limones tucumanos, un incremento en la producción sudafricana, niveles similares a los del año pasado en Uruguay, y la incorporación de la primera campaña completa de mandarina y Palta del Perú.
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