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Saña de los Castro contra la disidencia
El periodista y psicólogo disidente Guillermo Fariñas lleva a cabo una huelga de hambre y sed desde hace siete días, tras la muerte del opositor Orlando Zapata. Fue visitado por médicos estatales, pero Fariñas, quien estuvo detenido varias veces, se niega a seguir sus recomendaciones.
El vocero de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), el opositor Elizardo Sánchez, afirmó que la reacción del Gobierno, en reportajes emitidos en medios de comunicación oficiales, es un «intento baldío» que no va a lograr que la «opinión pública cambie de opinión».
«No oculto mi asombro por el ensañamiento del Gobierno de Cuba con un hombre que ya falleció y todavía siguen tratando de lanzar fango sobre su memoria», señaló Sánchez al comentar un informe emitido el lunes por la televisión estatal sobre la muerte de Zapata, que falleció la semana pasada.
El informe televisado acusó a «la contrarrevolución» de una «campaña de difamación» para ocultar las atenciones médicas que recibió Zapata antes de morir, e insistió en que el disidente, preso desde 2003, fue atendido «con todo el rigor médico».
El diario Granma, del gobernante Partido Comunista, había publicado antes un artículo en el que se acusó a Zapata de delincuente común que «adoptó un perfil político cuando ya su biografía penal era extensa».
Según Sánchez, el Gobierno «dice y se contradice constantemente» con esos materiales que evidencian que en la isla se siguen «espiando las conversaciones telefónicas, sin mandato judicial» y que las autoridades se preparaban «para un desenlace fatal».
La televisión incluyó entrevistas con médicos y mostró imágenes en las que aparece la madre del fallecido, Reyna Tamayo, más videos de sus visitas a los hospitales donde estuvo internado, reuniones suyas con jefes policiales y conversaciones telefónicas intervenidas con opositores cubanos de la isla y de Miami.
En opinión de Sánchez, la televisión estatal «pone en entredicho» la idea de que era un «delincuente común», ya que entonces no tiene sentido que aparezcan en las grabaciones oficiales de la seguridad del Estado junto con los familiares de Zapata.
Por su parte, el disidente Guillermo Fariñas, en ayuno desde hace siete días para pedir la libertad de los presos políticos, afirmó que el documento oficial omitió que Zapata había dejado en claro que su huelga era sólo de hambre, no de sed, a diferencia de la suya.
«La seguridad del Estado decidió retirarle el agua durante 18 días para obligarlo a terminar el ayuno», denunció Fariñas, que hace su protesta en Santa Clara, 270 kilómetros al este de La Habana. Zapata fue el primer preso político que murió en la cárcel por un ayuno desde 1972.
Agencias EFE y AFP

