28 de diciembre 2009 - 00:00

Sangriento sacrificio en un ritual chiita

Chiitas libaneses se golpean la cabeza ensangrentada en el final de la celebración de la Ashura. El Líbano, Irán e Irak son sede de las principales celebraciones.
Chiitas libaneses se golpean la cabeza ensangrentada en el final de la celebración de la Ashura. El Líbano, Irán e Irak son sede de las principales celebraciones.
Bagdad - La Ashura es la mayor celebración de los musulmanes chiitas, mayoritarios en Irán e Irak, en la cual recuerdan la muerte del Iman Husein, el tío del profeta Mahoma.

La versión religiosa indica que tras el asesinato de Alí ibn Abi Talib, yerno del profeta Mahoma, cuarto califa y primer imán chiita, sus seguidores habían proclamado a su hijo Hasan como nuevo califa, pero el gobernador de Siria, Muawiya ibn Abu Sufian, pactó con él su abdicación para tomar el mando. Ocho años después, Hasan moría envenenado en Medina (Arabia Saudita), supuestamente para evitar que recuperara el poder.

El hermano del envenenado, Husein, hijo de Alí y Fátima -hija del profeta-, decide tomar el dominio después de ser proclamado por los musulmanes de Kufa. Acompañado por 72 fieles y sus respectivos hijos y mujeres, inician la marcha hacia Kufa, en el actual Irak, donde esperaba encabezar la oposición al califa Yazid, paradigma del gobernante injusto en el imaginario chiita. Éste envía una enorme fuerza militar para impedir el objetivo de Husein, quien por fin logra llegar a la planicie de Kerbala, a pocos kilómetros de la ciudad de Kufa, en el segundo día de Muharram.

Al día siguiente, el Ejército de Yazid cerca el campamento de Husein aislándolo de todo suministro de agua. Tras varios días de negociaciones, con los seguidores de Alí padeciendo una sed extrema, entre el 9 y el 10 día de Muharram se desencadena la batalla final, en la que todos los seguidores de Husein fueron ejecutados. Según la tradición, Husein fue el último en morir sosteniendo a su hijo en brazos. Fue decapitado. Aquellos hechos consagraron al tercer imán como el mártir por excelencia de los chiitas, y su sacrificio fue asumido como una prueba de la histórica injusticia hacia esta comunidad. De ahí la importancia de esta fecha.

La celebración de la Ashura tiene lugar el décimo día del mes de Muharram, el primero del calendario islámico. Ese día los fieles lloran y lamentan, y algunos incluso se flagelan, en memoria de Husein.

Como punto más álgido del ritual, durante la procesión que muchos realizan hacia Kerbala, donde fue construida una mezquita en honor a Husein, los hombres se abren la frente con hojas de afeitar y se lastiman con espadas. Otros se dan cadenazos sobre el torso desnudo, aunque muchos creyentes chiitas rechazan estas prácticas por considerarlas excesivas.

Durante este día, las mujeres usan ropa oscura y no llevan joyas, como forma de exteriorización del luto.

La devoción por el profeta Husein es la que marca la división entre chiitas y sunitas.

La Ashura, una jornada de recuerdo y reflexión, es una festividad nacional en Irán, Irak y Bahrein, y una importante fiesta religiosa en el Líbano y Pakistán, entre otros lugares.

Agencias DPA y El Mundo

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