Según un comunicado del banco, Ana Botín es "la persona más idónea dadas sus cualidades personales y profesionales, su experiencia, su trayectoria en el Grupo y su unánime reconocimiento nacional e internacional".
Emilio Botín, el hombre que transformó al pequeño banco regional español Santander en el mayor prestamista de la zona euro, murió el martes por la noche de un infarto, a los 79 años. Como su abuelo y su padre anteriormente, ocupaba la presidencia del Santander desde 1986 y, con una gestión extremadamente personal, contribuyó a transformar la pequeña entidad en uno de los grandes grupos bancarios del mundo.
Bajo su dirección, el Santander se embarcó en una vorágine de adquisiciones en la década del 90 en Latinoamérica y se lanzó también al mercado británico con la compra de Abbey National en 2004 por unos u$s 14.500 millones.
La designación de su hija como sucesora puede suscitar controversias, porque las dinastías bancarias han estado bajo crítica tras el escándalo que hundió al banco portugués Banco Espírito Santo, y por el que se investiga a la familia fundadora.
"El asunto clave es si el control familiar es o no algo bueno. Finalmente depende de la persona y su hija es una astilla del mismo palo", dijo Philip Saunders, de Investec Asset Management.
La noticia sobre la muerte de Botín sorprendió al mundo financiero y político en toda España. "Ha sido una sorpresa y al mismo tiempo un mazazo", dijo el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, señalando que se había reunido con Botín la semana pasada.
Las acciones del banco cerraron la sesión con una caída del 0,65%, hasta los 7,7 euros, tras llegar a bajar un 2% al anunciarse la noticia.
| Agencia Reuters |


Dejá tu comentario