- ámbito
- Edición Impresa
Santos se prueba ya traje de Uribe
El sector que respalda a Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Colombia, como sucesor de Álvaro Uribe salió fortalecido de las elecciones legislativas del domingo, pero el juego de alianzas podría obligarlo a enfrentar una segunda vuelta.
Escrutado el 93,82% de las mesas, el Partido de la U cuenta con un poco más de 2,8 millones de votos que le darían 28 de las 102 curules del Senado, mientras que el Partido Conservador, también oficialista, tendría 23 escaños con sus casi 2,3 millones de sufragios.
Santos, proclamado hace poco como candidato por la imposibilidad de que Uribe compitiera por una segunda reelección, considera que la alta votación parlamentaria lo deja con una buena posibilidad de ganar la presidencia en la primera vuelta del 30 de mayo, por lo que no ve probable una segunda vuelta en junio.
Para Santos, el respaldo demuestra que los colombianos quieren que se prolonguen las políticas de Uribe, lo que garantizará la gobernabilidad en el período 2010-2014.
Un hipotético triunfo de la U en las presidenciales puede depender en gran medida de la forma en que se resuelva la candidatura de los conservadores, quienes acudieron a las urnas en el marco de los comicios legislativos para sus primarias.
La ex canciller Noemí Sanín le saca una estrecha ventaja al ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, pero el resultado final se conocerá en algunos días más en medio de complicaciones en el escrutinio.
Si la triunfadora es Sanín, la situación para el oficialismo podría no ser tan fácil, pues aunque ella asegura que respalda al Gobierno, pretende «llegar hasta el final», descartando las alianzas. Por el contrario, Arias parece más inclinado a los acuerdos por su proximidad con Santos, un binomio que mantendría la coalición.
La definición de la candidatura conservadora no sólo interesa al oficialismo, sino también a la oposición, que hace cálculos para establecer cómo serán las elecciones presidenciales según la actual coyuntura política y los resultados de los comicios legislativos.
Por ejemplo, el candidato del opositor Partido Liberal, Rafael Pardo, cree que ser la tercera fuerza en las votaciones al Senado, con 17 escaños, es un resultado satisfactorio teniendo en cuenta que la colectividad ha estado alejada del poder desde que terminó el Gobierno de Ernesto Samper (1994-1998).
Pardo descarta las alianzas en la primera vuelta y dice que, de llegar a acuerdos, los otros candidatos no oficialistas tendrían que plegarse a su causa como consecuencia de los resultados en las votaciones legislativas.
Posibles alianzas
Para Gustavo Petro, del izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA), su partido parece estar estancado, lo que refuerza la idea de pensar en alianzas para derrotar al oficialismo.
En una posible unión opositora puede cumplir un rol determinante el candidato de Cambio Radical, Germán Vargas, quien, aunque apoya al Gobierno, fue uno de los principales críticos del intento de un sector del oficialismo por reformar la Constitución para que Uribe se mantuviera en un tercer período.
Empero, las cosas no son tan fáciles, pues Vargas ha dicho que podría llegar a acuerdos con Pardo si los liberales se unen a la causa radical, pero nunca con Petro, a quien no perdona su pasado guerrillero en las filas del M-19, que firmó la paz en 1990.
Cambio Radical podría quedar con ocho escaños en el Senado, la misma cantidad que el PDA, y Vargas considera que ese respaldo lo puede llevar a la segunda vuelta en las presidenciales.
Otro candidato que podría contribuir a las alianzas es Antanas Mockus, triunfador en las primarias efectuadas el domingo por el independiente Partido Verde, que eligió a cinco senadores.
Las elecciones parlamentarias pueden ser consideradas como una voz de alarma para el independiente Sergio Fajardo, líder del movimiento Compromiso Ciudadano, que en encuestas hechas en los últimos meses aparecía con posibilidades de ir a la segunda vuelta, pero que ha ido perdiendo terreno.
Ese sector lucha por quedarse con una curul en el Senado, lo que siembra dudas en torno a la fuerza con que llegaría Fajardo a los comicios de mayo con un discurso muy prudente en que se esfuerza por no ser calificado de «uribista» o «antiuribista».
Agencia DPA


Dejá tu comentario