11 de agosto 2009 - 00:00

Sarney contamina ya a la candidata de Lula

 Brasilia - La tormenta desatada en torno al líder del Senado brasileño, José Sarney, aliado clave de Luiz Inácio Lula da Silva, podría afectar a la precandidata oficialista Dilma Rousseff, elegida por el presidente para competir en las reñidas elecciones de 2010.

Según los adversarios del Gobierno hay indicios de que Rousseff habría presionado a la Secretaría de Recaudación para que archive una investigación sobre el vicepresidente de la Confederación Brasileña de Fútbol y tenedor de una licencia local de la cadena Globo, Fernando Sarney (hijo del cuestionado senador) procesado por lavado de dinero y corrupción.

El grupo de legisladores consideró «gravísimo» el aparente lobby de Rousseff a favor del empresario, informó ayer el periódico Estado de Sao Paulo. Las especulaciones sobre una actitud dolosa por parte de la jefa de Gabinete puede encender otro frente de conflicto en la Cámara alta, afectada por las causas contras Sarney, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro). El presidente Lula da Silva articula una alianza entre el PT y el PMDB en respaldo de Rousseff en los comicios de 2010.

La revelación se produce en momentos en que el Senado vive una de las mayores crisis institucionales en su historia, que comenzó a finales del año pasado.

El conflicto llegó a su auge la semana pasada cuando el Consejo de Ética del Senado archivó varias acusaciones por irregularidades contra Sarney. El ex presidente, que cuenta con el apoyo de Lula y se niega a aceptar la petición incluso de senadores oficialistas para que renuncie al cargo, es acusado desde de desvío de recursos públicos y tráfico de influencias hasta nepotismo e irregularidades administrativas.

Protestas

La mayoría de las acusaciones en su contra, sin embargo, fue archivada por aliados de Sarney en medio de las protestas de senadores de la oposición y en sesiones que se caracterizaron por intercambios de insultos. El clima en el Congreso se tornó tan ríspido que la TV Senado suspendió la transmisión del debate.

Según un informe del diario Folha de Sao Paulo, la tercera parte de los miembros del Senado brasileño enfrenta algún tipo de proceso judicial, bien sea penal, civil o electoral.

En medio del caos, algunos parlamentarios y analistas políticos sugirieron una reforma para extinguir el Senado y convertir al Congreso brasileño en una institución unicameral.

A diferencia de los diputados, elegidos para períodos de cuatro años en un número acorde con la población de cada estado, los senadores, que cuentan con enormes beneficios, son elegidos para mandatos de 8 años y tres por cada estado.

Agencias ANSA y EFE

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