La automotriz sueca Scania, que inició su actividad en Argentina en marzo de 1976, anunció que este año concretará una inversión de u$s27 millones. La mayor parte (u$s18 millones) se destinará a hacer una actualización tecnológica de su fábrica en Tucumán. Y otra parte (u$s9 millones) se usará para modernizar su red de 18 concesionarios en diversos puntos del país.
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Scania invierte u$s27 M para sumar tecnología a su fábrica en Tucumán
La mayor parte del dinero será para incorporar maquinaria de última generación a la producción de cajas de cambio y diferenciales. Al menos por este año, las exportaciones seguirán en el nivel actual.
La inversión en Tucumán tiene que ver con la incorporación de tecnología de última generación para la fabricación de cajas de cambios. La novedad es la utilización de fibra de carbono para el revestido de piezas dentro de los mecanismos de transmisión.
Esta innovación no es casual. No tiene que ver con una coyuntura local, ni con las condiciones económicas nacionales. Ocurre que la plata de Tucumán es una de las únicas dos fábricas de producción de cajas de cambio que Scania tiene en el mundo (la otra está en Suecia). Y desde ellas provee ese componente clave para todos los vehículos de la marca que se fabrican en distintos países.
Es por eso que el 95% de la producción de cajas de cambio que se fabrican en Tucumán tienen como destino Brasil, donde se producen vehículos terminados. Algo que en Argentina se dejó de hacer en 1971 cuando Scania advirtió que era mucho más rentable concentrarse en un solo producto y exportarlo.
De hecho, esta característica es una ventaja muy importante para las operaciones de la automotriz en Argentina, ya que la preserva de los vaivenes económicos internos, como la inflación o el tipo de cambio. Además, según el momento, se puede beneficiar por un costo de mano de obra barato en dólares, como puede ser en la actualidad.
En el contexto actual, el mayor riesgo es el cepo cambiario y las restricciones para importar insumos clave para su producción. Si se complica importar, se puede resentir su producción y por ende las exportaciones.
Es por eso que Scania acordó previamente con el Gobierno de Alberto Fernández las condiciones para concretar la inversión que se anunció ayer. “Nada está garantizado en la vida, excepto la muerte y el pago de impuestos”, bromeó al respecto Oscar Jaern, CEO de Scania Argentina, durante una reunión con periodistas en la que participó Ámbito. Y agregó: “Tenemos un diálogo muy constructivo con el Gobierno y ellos conocen nuestras necesidades para poder desarrollar nuestra actividad, que genera empleos y exportaciones”, destacó.
En rigor, en este caso la inversión anunciada no generará más exportaciones ni más fuentes de trabajo, al menos este año. Así lo reconoció Jaern, cuando este diario le preguntó de cuánto sería el incremental de exportaciones derivado de la incorporación de la nueva tecnología.
“Nuestra fábrica está al tope de su capacidad de producción. En 2022 llegamos al máximo posible de exportaciones, por 185 millones de dólares. De Tucumán salieron 31.000 diferenciales y 38.000 cajas de cambio. Por eso, al menos este año las exportaciones no van a aumentar”, explicó.
Pero la inversión redundará sus frutos más adelante, ya que la innovación tecnológica le permitirá a Tucumán proveer de insumos no sólo a Scania en Brasil y Suecia, sino también a otras marcas del grupo automotor pesado Traton del que forma parte, y que es propiedad de los alemanes de Volkswagen.
Incluso, el objetivo es llegar en algún momento a ser proveedores de partes para terceras marcas y plantas en otros países en Asia y América del Norte, aseguró el CEO de Scania en Argentina.


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