30 de octubre 2012 - 00:00

Schiavi y Clemente se quejan

Rolando Schiavi se fue dolido porque no le dejaron ejecutar el penal. Era su último superclásico y le hubiese gustado despedirse con un gol.
Rolando Schiavi se fue dolido porque no le dejaron ejecutar el penal. Era su último superclásico y le hubiese gustado despedirse con un gol.
Si bien el empate del final maquilló un poco la crisis, ya un grupo de jugadores no disimula el disgusto que tienen con Julio Falcioni y ayer salieron primero Rolando Schiavi y después Clemente Rodríguez a criticar decisiones del técnico.

Schiavi, que jugaba el último superclásico de su carrera, dijo: «Me dolió no haber pateado el penal, estoy acostumbrado a hacerlo, pero el entrenador se inclinó por otro compañero». De todas maneras, señaló que no quiso generar inconvenientes por la decisión del ex DT de Banfield: «Si hubiese querido generar polémica, agarraba la pelota y pateaba yo. Estoy acostumbrado y me gusta hacerlo, pero estaba Silva y lo dejé a él».

Por su parte, Clemente Rodríguez se fue muy enojado al ser reemplazado al término del primer tiempo por Lautaro Acosta: «Es la primera vez que me pasa en mi carrera. Le pregunté a (Javier) Sanguinetti (ayudante de campo) si salía yo porque Falcioni no me dijo nada», declaró.

«Me quedé muy sorprendido. Cuando estaba Riquelme estas cosas no pasaban», diferenció el jugador, íntimo amigo del crack que se alejó del club por su enfrentamiento con el DT.

A propósito, Clemente asumió que «siempre van a decir que los amigos de Riquelme quieren voltear al técnico» y admitió que prefirió seguir el segundo tiempo del clásico lejos de Falcioni.

«Lo vi desde el vestuario, no tenía ganas de ir al banco», admitió en diversas notas radiales con clara intención de instalar otro capítulo entre la interna del plantel y el cuerpo técnico. Lo cierto es que la relación entre Falcioni y un grupo de jugadores es cada vez más tirante y eso le quita posibilidades al técnico de seguir más allá del 31 de diciembre cuando termine su contrato. En Boca están todos peleados (dirigentes, jugadores y cuerpo técnico) y se nota en el rendimiento del equipo.

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