8 de diciembre 2011 - 00:00

Schoklender: más desvíos hacia empresa fantasma

Sergio Schoklender
Sergio Schoklender
La empresa Antártica Argentina, de Alejandro Gotkin, uno de los socios de Sergio Schoklender, sólo operó para recibir fondos que administraba la fundación Madres de Plaza de Mayo, lo que para los investigadores es un indicio más del posible desvío de dinero público. La firma, que tenía registrado el mismo domicilio que el mayor de los Schoklender, pasó varios años inactiva hasta que comenzó a operar en 2009, y en apenas tres meses movilizó más de cinco millones de pesos provenientes, en su mayoría, de la entidad que preside Hebe de Bonafini.

Las operaciones constan en un informe del Banco Central (BCRA) elaborado a pedido del juez federal Norberto Oyarbide, de las mismas características que el realizado en torno de la firma Meldorek, que reflejó este diario. Gotkin fue contador de la fundación Madres y presidió Meldorek y Antártica junto con Schoklender. Durante la investigación se comprobaron gastos promedio de 100 mil pesos mensuales en sus tarjetas de crédito.

Si bien Antártica fue constituida en 2001, recién en febrero de 2009 tuvo movimientos de fondos en una cuenta abierta en el banco Supervielle, sucursal Villa Crespo, la misma que utilizó Meldorek. Entre fines de febrero y principios de junio de ese año la cuenta 00384652-001 recibió depósitos por 4.843.625 pesos. El 80% de ese monto ($ 3,9 millones) correspondían a 23 cheques de la fundación Madres de Plaza de Mayo. En tanto que el Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires depositó otros dos cheques por 487.025 pesos, y Pablo Schoklender, hermano menor de Sergio y también exapoderado de la entidad sumó otros tres por 452 mil pesos.

Los retiros de esos fondos fueron hechos, en su gran mayoría, por el propio Gotkin. El socio de Schoklender sacó 4.378.955 pesos. En tanto que 150 mil pesos fueron retirados por la firma Antártica y otros 49 mil pesos por Hernán Facundo Martínez, de quien el informe no dio más precisiones.

La aparición de fondos del Instituto de la Vivienda, creen los investigadores, tiene que ver con las obras encaradas por la Misión Sueños Compartidos, de las Madres, a pedido del Gobierno de la Ciudad sobre la avenida Castañares, en Villa Lugano. Se trata de un emprendimiento que cuenta con financiamiento del Gobierno nacional, que a su vez lo deriva al organismo porteño.

Al abrir la cuenta en el banco Supervielle, Gotkin declaró que la empresa tenía como actividad «tareas de importación y puesta en marcha de maquinarias vinculadas a la construcción de viviendas sociales», y que para el año siguiente tenía pautado facturar 7 millones de dólares; importar bienes de capital por un monto de 5 millones de dólares, y compras «en el mercado local» por 1,5 millón de dólares.

«Sin embargo, de los movimientos de la cuenta corriente y de la información provista por el Banco Central en el stock a disposición no se registran operaciones de pago de importaciones o de comercio exterior a nombre de la sociedad, amén de que la misma no se encuentre inscripta como importador», señala el informe realizado por la entidad monetaria para Oyarbide.

Los técnicos del BCRA agregaron que los movimientos de la cuenta de Antártica consistieron «en su totalidad en el depósito de cheques emitidos o endosados por la Fundación Madres de Plaza de Mayo», donde Schoklender era apoderado, «con lo que el origen de los fondos operados por la sociedad provenían en su totalidad de pagos efectuados por la fundación».

Entre las presuntas irregularidades detectadas en el informe se cuentan que Antártica nunca acompañó «documentación que acredite la facturación ni la adquisición de bienes» enunciadas en la apertura de la cuenta. También, que hasta el año 2006 la firma no había realizado movimiento alguno, y que desde entonces no habían sido encontrados los balances posteriores. Además, alude a una transferencia bancaria realizada el 8 de mayo de 2009 por un importe de 160.400 pesos a favor de la automotriz Toyota Argentina.

El informe del Central es de julio pasado. Y está incorporado en el expediente así como el de septiembre último, que la entidad realizó sobre la firma Meldorek. En ambos, sostienen los investigadores, surgen indicios de un posible desvío millonario de fondos que provenían del sector público (Estado nacional, Gobierno porteño y administraciones provinciales o municipales) y que, previo paso por las cuentas de la fundación Madres, terminaban en empresas ligadas a Schoklender y a sus socios.

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