El Challenger de Buenos Aires, certamen que se desarrolló en el polvo de ladrillo del Club Vilas y repartió 75 mil dólares, quedó en poder del porteño Diego Schwartzman, quien le ganó en el match decisivo al francés Guillaume Rufin por 6-1 y 7-5 y cerró así una gran semana con su primer título a este nivel. «Arranqué muy agresivo. Jugué muy suelto. Genera un cambio mental positivo el saber que puedo ganar estos torneos», aseguró Schwartzman en ESPN. Ahora, el pupilo de Sebastián Prieto desde mediados de marzo se ubicará entre los 200 mejores jugadores del ranking mundial por primera vez en su carrera, desde el 245 actual.
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