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Scioli alineó al esquema K para respaldar a Cristina
Juntó a todas las tribus del PJ bonaerense. Se reunieron anoche en Gobierno
Daniel Scioli ayer en La Plata reunió a 91 intendentes del PJ, el radicalismo K y vecinalistas para expresar respaldo a Cristina de Kirchner.
En La Plata, al mediodía, no hubo -no podía haber- objeciones. Sí, en cambio, matices. Algunos lanzaron, a los gritos, la reelección cristinista. Otros sugirieron dejar esa determinación en manos de la Presidente. Unos pocos, en voz baja, pidieron andar con prudencia.
Bajo la invocación del ausente, Scioli reunió a la mayor expresión del poder político de la provincia. Y, dentro de esa cosmogonía, a los diferentes clanes del peronismo. Envidia para Hugo Moyano, que, una semana atrás, juntó sólo 21 consejeros en el partido.
Consiguió, en simultáneo, desactivar las especulaciones y sospechas que la prematura convocatoria había sembrado en sectores del kirchnerismo. Anoche, el gobernador escuchó de boca de la Presidente agradecimiento por el encuentro que encabezó en La Plata.
La maniobra de Scioli, además de buscar enterrar los desajustes que surcaron su convivencia con el ex presidente en el último tiempo, forzó a otros actores, sobre todo, el «Grupo de los Ocho», conformado por intendentes críticos, a ponerse bajo su paraguas.
Sergio Massa (Tigre), Pablo Bruera (La Plata) y Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), los principales espadones de ese núcleo, participaron de la cumbre, pero en silencio. Luego se reunieron en el despacho de Bruera y desde allí emitieron señales de autonomía.
El libreto fue parecido al que venían exponiendo: reclamar la «democratización» del peronismo y la realización de internas para elegir candidatos, además de proponer la «unidad», pero dentro «del mismo partido». El propósito fue claro: no perder identidad.
Sin embargo, Luis Acuña, de Hurlingham, también protagonista de ese club crítico, sorprendió con una secuencia eufórica de loas a la Presidente.
En ese juego, el gobernador abrió el micrófono para que broten todas las proclamas. Francisco «Barba» Gutiérrez de Quilmes, Juan José Mussi de Berazategui y Aldo San Pedro de Bragado fueron de los más explícitos a la hora de patrocinar la reelección cristinista.
Mussi martilló con un eslogan al que incorporó al anfitrión. «Hasta ahora, nosotros decíamos Kirchner presidente, Scioli gobernador. Ahora tenemos que decir Cristina de Kirchner presidente, Scioli gobernador», borró, el alcalde del Sur, cualquier sutileza.
Con otra velocidad, Hugo Curto y el presidente de la Cámara de Diputados, Horacio González, mezclaron elogios a Kirchner con planteos de continuidad sin entrar, quizá por cautela, en el terreno de las candidaturas. «No hay que marcarle la agenda», decían ayer.
Otro diputado, Fernando «Chino» Navarro, transitó el mismo camino, pero exploró el mensaje que dejó la Plaza en el funeral del ex presidente. «Nosotros llegamos al kirchnerismo por Cristina», señaló para reforzar el planteo de que la Presidente es, desde el origen, parte inmanente del proyecto K.
El mismo argumento invocó Graciela Rosso, intendente de Luján. «Ella forjó este proyecto junto a Néstor Kirchner», dijo y adelantó que, por eso, «es ella quien debe seguir conduciendo este proyecto».
El cierre, de pie ante una tarima, estuvo a cargo del gobernador. «De ninguna manera puede tener una vuelta atrás, sino, por el contrario, cada uno de nosotros tenemos que poner todo nuestro esfuerzo para proyectarlo al futuro», aseguró Scioli.
Y le dedicó, además, una parrafada a Kirchner. «Fue un hombre que nos deja un comportamiento ejemplar, de su lucha por las convicciones, por sus ideales, por su tenacidad, y por su capacidad de trabajo», dijo.
A pesar de eso, entre los halagos a Cristina y al ex presidente, Scioli evitó embretarse en posturas sobre candidaturas. «Hay que esperar que sea la Presidente quien dé señales al respecto», indicaron, anoche, desde la cercanía del bonaerense.
Fue, para un cauto como Scioli, una jugada arriesgada. Montó un escuadrón, encabezado por Alberto Pérez, Baldomero «Cacho» Álvarez y Javier Mouriño, para garantizar una concurrencia masiva. El resultado, a pesar de alguna «militancia» a favor de que no asistan, se vio en los números.


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