12 de diciembre 2013 - 00:00

Scioli, frente a un diciembre difícil

Quedan, en el almanaque, varios días de 2013. Los últimos, y para algunos temibles, días de diciembre. Pero Daniel Scioli, aunque alerta por el riesgo de episodios violentos en el conurbano, empezó con el balance del año que estuvo, particularmente en el último tramo, cargado de tensiones.

Luego de la derrota del 27-O, un golpe que se esperaba pero de menor dimensión, el gobernador encaró un manojo de asuntos difíciles: remó contra el riesgo de que no le aprobaran el Presupuesto, pero luego de conversaciones con el panradicalismo y con el peronismo disidente, consiguió que se lo votaran.

Avanzó, en ese contexto, en una megasintonía con los espacios opositores que derivó, por caso, en el respaldo de la UCR y el GEN, y la inclusión de peronistas disidentes -una botella al mar para dirigentes del PJ anti-K-, como parte de un cierre que le aporta a Scioli cierta previsibilidad futura.

Superado ese escollo, el gobernador se topó con otro: el efecto contagio de Córdoba que terminó, como en la mayoría de las provincias, con una protesta policial aunque fue, comparada con otros distritos, de menor dimensión aunque sobrevoló todo el tiempo el riesgo de un desmadre. Al final, Scioli apagó el conflicto y evitó que se ramificara. El costo del acuerdo salarial lo perseguirá, así y todo, a lo largo de 2014.

La crisis policial, indeseada, le ofreció un ring donde Scioli se mueve cómodo: anteayer juntó en la Casa de Gobierno bonaerense a dirigentes opositores como Felipe Solá y Gerardo Milman, y además a toda la plana mayor del kirchnerismo del Congreso, desde Carlos Kunkel hasta Julián Domínguez. En su estilo gestual, la cohabitación legislativa con la oposición y la foto con dirigentes anti-K configuran el Scioli en estado más puro.

El conflicto bonaerense, aunque quedan días agitados hasta fin de año, presenta una primera aproximación: todos los gobernadores del PJ, los que se paraban para pelear la presidencial de 2015, terminaron enchastrados por los conflictos policiales. En La Plata, asegura que, así y todo, Scioli campeó sin heridas graves el proceso y salió, dicen con optimismo, bien parado al menos comparativamente con la situación que atravesaron otros caciques provinciales. La mancha venenosa policial dañó a unos más que a otros y el sciolismo, al menos en un primer análisis, considera que el bonaerense fue de los menos afectados.

Dejá tu comentario