1 de octubre 2009 - 00:00

Scioli renunció al Congreso para sostener su reelección

Daniel Scioli se vio con Bill Clinton mientras en La Plata, vía Facebook, agitan su reelección.
Daniel Scioli se vio con Bill Clinton mientras en La Plata, vía Facebook, agitan su reelección.
Daniel Scioli anudó, con acero, su destino a Néstor Kirchner. A horas de regresar de EE.UU. notificó que renunciará a la banca que obtuvo el 28-J, como segundo del patagónico mudado a Olivos, para completar los veintisiete meses que le quedan como gobernador.

En su fugaz paso por Miami, Scioli palpó la intensidad de las intrigas que lo pronosticaban fugando, en diciembre, de la provincia con la excusa de asumir como diputado. Cinco veces, como mínimo, tuvo que refutar -interrogado por la prensa- esa alternativa.

En el vuelo de regreso paladeó la jugada y cuando aterrizó, en la madrugada de ayer en Ezeiza, terminó de redondear la decisión. Unas horas después, frente una tropa tumultuosa de alcaldes del PJ, hizo el anuncio. A su lado estaba Alberto Balestrini.

«Se los quiero contar yo antes de que se enteren por los medios: voy a renunciar a la diputación» dijo. «Quiero disipar cualquier especulación. Mi compromiso es trabajar en la provincia». El murmullo se acalló cuando dijo que su vice haría lo mismo.

Temprano, el dato se había trasmitido a Olivos. Luego se acordó que los intendentes, que también fueron candidatos testimoniales, harán lo mismo. Le seguirán los funcionarios sciolistas, entre ellos la ministra de Infraestructura, Cristina Álvarez Rodríguez.

Anoche, en paralelo, se esfumaba el enigma sobre José María Díaz Bancalari. Ahora diputado nacional, el nicoleño fue electo legislador por la Segunda Sección y en estos meses evitó dar precisiones sobre si se quedaría en Capital o se instalaría en La Plata.

«Voy a hacer lo que me pida Néstor», era su atajo. Ayer, sin embargo, trascendió que el patagónico le solicitó a Bancalari que se quede en el Congreso nacional. Más de uno respirará aliviado: su irrupción en La Plata generaba temores y especulaciones.

En caso de jurar en el Parlamento bonaerense, Bancalari no lo haría para ser un diputado raso. Como espadón de Kirchner, estaba destinado a disputar la jefatura del bloque del PJ, que ostenta Raúl Pérez o el mando de la Cámara baja, a cargo de Horacio González.

Tocaba un nervio más hiperestésico: el nicoleño es, hace tiempo, socio y amigo de Aníbal Fernández. Bajo la cuarta capa de maquillaje, algunos creyeron ver en esa movida un eco de la pretensión que se atribuye al quilmeño de desempolvar su ilusión de gobernar Buenos Aires.

La renuncia, que antes del 28-J planeó para el lunes posterior victorioso, y luego se proyectó para fin de año, se precipitó por el murmureo sobre una maniobra de Kirchner para desplazar a Scioli y liberar esa butaca para que, en su lugar, asuma Balestrini.

El vice, como adelantó este diario en la edición del lunes último, se esforzó por despegarse del «operativo reemplazo». El jueves pasado a la noche, ante una cofradía de peronistas, Balestrini repitió tres veces una frase: «Si se va Scioli, yo me voy con él. A mí no me votaron para ser gobernador». La renuncia a dúo sostiene esa promesa. Pero, sobre todo, solidifica el muchas veces indeseable pacto mutuo entre Kirchner y Scioli. En el tránsito hacia 2011, uno juramentó obediencia; el otro no hacerlo padecer, mes a mes, por la espera de fondos.

Ansiedad

El gobernador, sin embargo, se revela más ansioso. A pesar de que Kirchner, anteanoche en Lanús, pidió «no hablar de candidaturas», antes de fin de año Scioli presentará un programa de gestión de 6 años que, a simple vista, se traduce como lanzamiento de su reelección.

De hecho, por la web ya navega esa postulación. En Facebook se abrió la cuenta «Scioli Dos más Cuatro» donde se promociona, incluso, merchandasing electoral, la postulación del gobernador para 2011. Obvio: no es oficial. ¿Alguien rastreará la dirección IP?

Kirchner también tiene sus unidades básicas 2.0. Hay varias y una hasta fabula con una fórmula Kirchner-Kirchner para la próxima presidencial. El show de Scioli, que probablemente se haga en noviembre en un teatro de La Plata, se diseña con una impronta de gestión por lo que, junto al gobernador y su vice, sólo desfilarán funcionarios que participarán de la presentación de un plan de Gobierno de seis años. Sólo, por formalismo o superstición, no pronunciará la palabra reelección. Los Albertos, Balestrini y Pérez, ya lo hicieron por él.

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