Aunque no obtenga el mayor número de escaños en la Cámara de los Comunes, el primer ministro del partido gobernante, en este caso el laborista Gordon Brown, tiene la prerrogativa de intentar formar un Gobierno en minoría o una coalición con otras formaciones.
Antecedentes
Esto sucedió en 1974 -el único ejemplo de «Parlamento colgado» desde la Segunda Guerra Mundial-, cuando el premier conservador Edward Heath, perdedor en unos comicios sin mayorías claras, intentó mantenerse en el poder negociando una coalición. Cuando esto no prosperó, debió dejar paso a los laboristas de Harold Wilson, que habían obtenido más escaños, quienes también fracasaron en formar un gobierno en minoría pero posteriormente revalidaron su mandato con mayoría en unas nuevas elecciones.
Si Brown decide negociar para seguir en el poder, lo más probable es que golpee la puerta de los liberaldemócratas de Nick Clegg, quien ya ha indicado que quizás apoyaría un Ejecutivo laborista pero no con Brown a la cabeza.
Las acciones de los conservadores estarán determinadas por cuántos legisladores propios les falten para llegar al número mágico de 326 cuando se conozca el escrutinio final. Si quedan cerca, podrían gobernar con el apoyo de la decena de diputados que, se calculaba, sacarían los unionistas protestantes de Irlanda del Norte. Si la distan-cia fuera mayor, tendrían que recurrir a los liberaldemócratas de Clegg, con quien podrían pactar respaldos puntuales o una coalición.
Sin embargo, esta segunda opción parece más remota, ya que los «LibDem» pondrían como probable condición la reforma del sistema electoral para hacerlo más proporcional, algo que difícilmente aceptarían los «tories», que como mucho podrían acceder a la celebración de un referendo sobre el asunto.
Si el premier se responsa-biliza por la derrota y dimite, se pondrá en marcha el protocolo para dejar paso a un nuevo Gobierno. La reina Isabel II le pediría formar una administración al líder mejor situado -en principio, Cameron-, quien podría decidir entonces hacerlo en minoría o en coalición.
Aunque no es inamovible, la fecha clave es el 25 de mayo, cuando está programado el tradicional discurso de la reina, en el que se detallan los proyectos legislativos del
Gobierno para la nueva Legislatura. Si para entonces no hay un acuerdo viable entre partidos y el programa de Gobierno es rechazado por los legisladores, éste caería. También podría caer en ca-so de que prospere un voto de censura contra el Ejecutivo.
Si no se llega a un acuerdo de coalición y ningún Gobierno obtiene el apoyo de la Cámara, se tendrían que convocar nuevas elecciones. Sin embargo, los comentaristas creen que los partidos intentarán evitar esta opción para el fu-turo inmediato, ya que opinan que no sería bien recibida
por el país.


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