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¿Se acabó “superciclo” para los commodities?
Emilio Ocampo
En mayo del año pasado comentábamos un estudio muy interesante de Jeremy Grantham que concluía que «los días de recursos abundantes y precios decrecientes se terminaron para siempre.» En opinión de este legendario inversor, no se trataba simplemente de la fase ascendente de un ciclo de precios tradicional, sino de un cambio de paradigma. Un año después, Grantham sigue siendo optimista respecto del precio de los commodities. Su tesis se basa en que el crecimiento económico de China e India modificó estructuralmente la demanda de recursos naturales. Por el lado de la oferta, el mercado de commodities también enfrentaría un cambio estructural: la producción de hidrocarburos ha alcanzado un pico con tecnologías tradicionales, la minería requiere inversiones crecientes para obtener los mismos niveles de producción, y el crecimiento de la productividad en la agricultura apenas iguala al crecimiento de la población mundial.
Ruchir Sharma, un analista de Morgan Stanley, es de los que no dudan que el «superciclo» de los commodities ha llegado a su fin. Según Sharma en los últimos doscientos años los precios de los commodities han seguido un patrón predecible: una década alcista seguida por dos décadas declinantes. Sharma asegura que la década alcista acaba de terminar. En su opinión, el crecimiento de la economía china se está desacelerando y entrando a una fase menos intensiva en la demanda de recursos naturales. En este escenario, las economías del mundo occidental (importadoras netas de crudo) se verían beneficiadas y las de Brasil y Rusia y los países de la OPEP se perjudicarían.
Daniel Yergin, uno de los gurúes en temas energéticos, sostiene que en los últimos años ha habido cambios estructurales en la demanda y la oferta de petróleo que presagian menos presiones alcistas. En su opinión, la escasez de hidrocarburos es un mito y el pico de la producción de crudo recién ocurrirá en 2050. Yergin también sostiene que ha habido un cambio fundamental en el mercado energético mundial: gracias a nuevas tecnologías que permiten explotar yacimientos de shale gas y tight oil Estados Unidos pronto alcanzará la tan anhelada independencia energética. Entre otras cosas, este cambio reducirá la importancia estratégica y geopolítica del Golfo Pérsico. También tendrá un impacto sobre el dólar, ya que Estados Unidos mejorará su balanza comercial.
Una de las características salientes de esta fase alcista del «superciclo» de los commodities ha sido la alta correlación de los precios de los distintos segmentos (crudo, agro y metales). La cuestión a dilucidar, especialmente para la Argentina, es si esta correlación se mantendrá intacta. Es decir si la caída del precio del petróleo prenuncia una caída en los precios del resto de los commodities. Por ahora parecería que no. Mientras que en los últimos tres meses el precio del crudo cayó un 25%, el precio de la soja ha mantenido una tendencia alcista.
Aunque en China el crecimiento de la economía se está desacelerando, la realidad demográfica no ha cambiado por lo cual es probable que la presión sobre la demanda de commodities agrícolas se mantenga. En cuanto a la oferta, a diferencia de lo ocurrido en el mercado de hidrocarburos, no hubo en los últimos cinco años cambios tecnológicos que hayan expandido significativamente la producción agropecuaria. Por el contrario, un reporte reciente de la FAO pronostica una caída significativa en la tasa de crecimiento de la producción agrícola en el período 2012-2020. Ni siquiera los expertos se atreven a pronosticar precios, pero probablemente se está produciendo un decoupling de los commodities agrícolas respecto del resto de los commodities. Lo cual no significa que no puedan volver a caer. En estos mercados la alta volatilidad es un rasgo característico.
Hace un año advertíamos que el principal nubarrón (o quizás una oportunidad de compra) que enfrentaban los precios de los commodities era una corrección en China, que nos parecía «inevitable en los próximos dos o tres años». Esta corrección está ocurriendo ahora como consecuencia de la recesión en el mundo industrializado. China no va a poder seguir creciendo al 10% anual a menos que se recuperen las economías de Estados Unidos y Europa. Pero a medida que se afiance la recuperación de estas últimas (si los gobiernos de la eurozona toman las medidas correctas) los mercados de energía y commodities industriales volverán a experimentar presiones alcistas (véase como aumentó el crudo después del anuncio del rescate de la banca española). En cuanto al oro, aunque muy por debajo del pico de 2011, tampoco acompañó la caída del crudo de los últimos meses. Y si la crisis de la eurozona se agudiza es muy probable que sus precios se mantengan firmes. Conclusión: los commodities han entrado en una fase distinta del ciclo iniciado en 2002. En esta nueva fase habrá menor correlación entre los distintos mercados (crudo, metales y agro) que la que hubo hasta ahora. Sólo en este sentido se puede decir que el «superciclo» ha llegado a su fin.


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