Se agrava conflicto gremial. Hubo paro hasta las 22

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El conflicto entre Ricardo Cirielli, el secretario general de APTA (mecánicos aéreos) y el Gobierno tuvo ayer un nuevo episodio, cuando a cincuenta controladores aéreos -afiliados a ese gremio- se les impidió ingresar a tomar tareas. Esto provocó una falta de «torreros» que la ANAC -el órgano de control del sector aerocomercial- intentó remediar convocando a personal militar retirado.

Como consecuencia, todos los vuelos que debían partir anoche desde Ezeiza (no sólo los de Aerolíneas Argentinas) fueron cancelados. Poco después la crisis se extendió a Aeroparque, donde los pasajeros fueron obligados a descender de aviones a punto de despegar. Allí -según una versión recogida por este diario- habría habido cruces de trompadas entre los convocados por la Fuerza Aérea y el personal impedido de ingresar.

Al cierre de esta edición se levantaba el paro, aunque se mantenía la emergencia. El secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, se instaló en la torre de Ezeiza para apoyar a los jubilados suplentes. También se hizo presente en el aeropuerto el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quien recordó a los operarios en conflicto, que está vigente la conciliación obligatoria y que, por lo tanto, el paro era ilegal.

La PSA (Policía de Seguridad Aeronáutica) desde el domingo pasado impidió el ingreso a controladores aéreos identificados con Cirielli; una carta enviada por este gremialista al ministro de Defensa, Arturo Puricelli -con copia a Julio De Vido-, asegura que esas «vacantes» están siendo ocupadas «por personal militar fuera de servicio entre dos y ocho años, sin práctica laboral ni las habilitaciones indispensables».

Anoche esa falta de operadores de la torre de control provocó el rumor de que Ezeiza estaba en paro, especie que fue desmentida por Cirielli. «Nuestra gente fue a trabajar y no la dejaron entrar. Eso no es un paro...», le dijo a este diario.

El sindicalista -que el martes recibió el apoyo de Hugo Moyano- hizo pública la carta al titular de Defensa -de esa cartera depende la ANAC- en la que advertía «el grave riesgo a que se está exponiendo a quienes transitan el espacio aéreo nacional».

Fuentes del Gobierno le dijeron a este diario que eso no era cierto, que el personal era idóneo y que las dificultades que encontraban los pasajeros en tierra debían ser atribuidas a la influencia de Cirielli sobre los controladores «rebeldes». «Y remarco lo de inconvenientes en tierra, porque en el espacio aéreo no hay peligro alguno», aseguró la fuente.

Ayer por la tarde, el titular de la ANAC, Alejandro Granados, habría enviado un SMS al celular de Cirielli en el que le decía -palabra más o menos-: «Los muchachos ya pueden entrar a tomar servicio; el conflicto está solucionado porque se aceptó la conciliación obligatoria». Sin embargo, poco más tarde la propia ANAC informó de las «dificultades» en Ezeiza y las atribuyó -como queda dicho- a la acción del gremio de mecánicos.

Sergio Dattilo

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