9 de agosto 2011 - 00:00

Se agrava y llega a más ciudades inglesas la revuelta incendiaria

Una mujer salta de un edificio incendiado en la calle Surrey de Londres, en una imagen difundida por la agencia Reuters y tomada de Twitter.
Una mujer salta de un edificio incendiado en la calle Surrey de Londres, en una imagen difundida por la agencia Reuters y tomada de Twitter.
Londres - Los disturbios protagonizados por grupos de jóvenes encapuchados se extendieron ayer por varios barrios de Londres y llegaron hasta Birmingham, en el centro de Inglaterra, con comercios saqueados y edificios incendiados, en escenas dantescas que obligaron al primer ministro David Cameron a suspender sus vacaciones en Italia y regresar de urgencia al país.

Cameron presidirá hoy una reunión de urgencia para enfrentar los disturbios que desde hace tres días sacuden la capital británica en medio de una situación que «claramente ha empeorado», indicaron fuentes oficiales a la BBC. El premier se encontrará asimismo con la ministra del Interior, Theresa May.

Los disturbios se agravaron al cierre de esta edición y se extendieron a la periferia sur de Londres, en especial en la zona de Croydon, donde algunos edificios fueron incendiados. «La gente de Croydon se encerró en sus casas y la reacción de la población es de total shock», afirmó un periodista del diario The Guardian.

Guerrilla urbana

También anoche hubo enfrentamientos en Peckam, sur de la capital, donde varios de los manifestantes asaltaron negocios, entre ellos un restorán, mientras lanzaban objetos contundentes contra los agentes de seguridad.

La Policía cargó contra los jóvenes y se vivieron escenas de guerrilla urbana con cestos de basura quemados. También allí, un colectivo fue quemado por alborotadores, según una portavoz del servicio de transportes de Londres.

Los choques se extendieron también al centro de Inglaterra. Un grupo de personas atacó varios comercios, rompió vidrieras y robó mercadería en Birmingham, al norte de Londres, informó la Policía de West Midlands en un comunicado.

De acuerdo con la BBC, grupos de jóvenes con la cara cubierta rompieron la ventana de un local de McDonalds cerca de la catedral, mientras testigos dijeron haber visto daños en el área histórica de Colomore Row, siempre en Birmingham.

«No toleraremos violencias y daños en el centro de Inglaterra. Estamos trabajando para llevar ante la Justicia a los responsables de los daños lo antes posible», afirmó un vocero policial.

La Policía pidió a las familias que se pongan en contacto con sus hijos para asegurarse de que no se sumen a manifestaciones violentas y pidió a los jóvenes que no salgan a la calle en los barrios más conflictivos.

Los niveles de violencia anoche fueron muy superiores a los de la víspera, cuando el estallido se extendió a asaltos a locales electrodomésticos, de teléfonos móviles y de ropa deportiva en Enfield, al norte; en Walthamstow, al este; y en Brixton, en el sur de la capital. Además de estas tres últimas localidades, hasta ayer ya se habían registrado incidentes de este tipo en Streatham, Turnpike Lane, Chingford y Leyton.

Un total de 225 personas, entre ellas un niño de 11 años, fueron detenidas ayer por la violencia, informó May, quien también recortó sus vacaciones. La ministra calificó los disturbios de «pura delincuencia» y prometió que los autores de estos actos serán llevados ante la Justicia «para enfrentarse a las consecuencias de sus acciones».

Pese a la fuerte presencia policial, los agentes parecían incapaces de controlar la violencia ya que los saqueadores se coordinaban por teléfo-

nos móviles y Twitter para adelantarse a las fuerzas de seguridad.

«No sé por qué están haciendo esto», dijo una mujer de mediana edad que vive en las cercanías. «No tiene sentido, en su propio barrio», añadió.

La violencia estalló el sábado en la noche en el suburbio popular de Tottenham, en el norte de Londres, dos días después de que la Policía matara a un hombre de 29 años, Mark Duggan, padre de cuatro hijos.

Investigación

La Policía afirmó que Duggan fue baleado mortalmente cuando la unidad especial que investiga el crimen entre la comunidad negra detuvo el taxi que conducía. La Comisión Independiente de Quejas Policiales inició una investigación sobre el hecho.

No está claro si la víctima, a la que se le atribuían vínculos con el mundo de las drogas y las bandas criminales, abrió fuego contra los agentes. Un informe balístico lo esclarecerá hoy, aunque los primeros peritajes indicaron que una bala disparada supuestamente por Duggan en realidad era policial.

La familia de Duggan dijo no apoyar la violencia, y políticos condenaron intentos de usar su muerte como excusa. «La violencia que vimos anoche no tuvo absolutamente nada que ver con la muerte del señor Duggan», subrayó el viceprimer ministro Nick Clegg.

No obstante, en el Reino Unido hay crecientes señales de tensión social desde que el Gobierno aplicó un duro ajuste de u$s 130.000 millones de aquí a 2015 para reducir el enorme déficit, que se multiplicó cuando el Estado gastó miles de millones para salvar a bancos en problemas. «Tottenham es una zo-na marginal. El desempleo

es muy, muy alto, están frustrados», afirmó Uzodinma Wigwe, de 49 años, que hace poco fue despedido del trabajo como limpiador.

Agencias ANSA, AFP, Reuters, DPA y EFE

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