En una insólita batalla política, el ex director del Hospital Argerich de la Ciudad de Buenos Aires Donato Spaccavento regresó a tomar su puesto avalado por la Justicia, mientras que el gobierno macrista dispuso la intervención del centro asistencial.
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El ginecólogo, aliado al kirchnerismo, había sido desplazado del puesto por Mauricio Macri, tras haber protagonizado una serie de protestas, que incluyeron un abrazo al hospital, por la supuesta falta de medicamentos e insumos para prestar la atención médica y quirúrgica en ese centro de salud donde se realizan trasplantes.
La administración macrista le pidió a Spaccavento la renuncia, y éste la entregó, pero simultáneamente comenzó primero un periplo mediático al que sumó a diputados del Frente para la Victoria y, finalmente, presentó un recurso judicial aludiendo a que el haberle pedido la renuncia no correspondía.
Su reclamo fue tomado por otro polémico funcionario como es el juez Roberto Gallardo, conocido ya por varios fallos que han mortificado tanto a Macri como a sus antecesores en la Ciudad.
Ayer, Spaccavento se presentó junto al juez, quien ordenó una permanente custodia policial, a retomar la posesión de su despacho de director interino, lo que provocó una corrida dentro del instituto, donde tienen adherentes, pero también enemigos, al punto que se generó una asamblea gremial ante su presencia.
El médico ya tenía conocimiento de la intención de Macri de terminar interviniendo el hospital como manera de volver a desplazarlo del cargo, donde había sido nombrado por la gestión de Jorge Telerman, tras haber sido ministro de Salud en la Ciudad de Buenos Aires.
Ayer, el hospital terminó intervenido, aunque la decisión esperaba la firma de Macri, quien se encuentra de viaje en Estados Unidos, o bien la de la vicejefa Gabriela Michetti.
Aval judicial
«Estoy acá avalado por la Justicia y por la ley. No hay motivo para intervenir el hospital. Para que eso ocurra debe haber una causa sanitaria, edilicia o administrativa que lo justifique», dijo Spaccavento.
Por su parte, Néstor Pérez Baliño, director general de la Región Sanitaria 1, de quien dependen 11 hospitales, ocupó la sala de reuniones contigua al despacho del médico y llamó a una reunión en su carácter de interventor.
«La intervención tiene un objetivo: garantizar el normal funcionamiento del hospital», aseguró el funcionario, aunque admitió que Spaccavento «sigue siendo el director del hospital, hasta que se termine de resolver el conflicto judicial».
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