23 de enero 2009 - 00:00

Se cerró el primer canje de la deuda: superó los u$s 3.000 M

Hernán Lorenzino
Hernán Lorenzino
Culminó ayer el primer canje de la deuda. Por esa burocracia oficial existente a la hora de efectuar anuncios (debe supervisarlos y hasta efectuarlos Cristina de Kirchner), la información no se difundió. Igualmente, trascendió que fueron el equivalente a más de u$s 3.000 millones los Préstamos Garantizados que se canjearon por el nuevo título, el Bono Pagaré, a cinco años de plazo.
Se clausura así la primera etapa, la más fácil de esta serie de canjes que encara el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. Ahora, desde la semana próxima, se comenzará con el canje de los Préstamos Garantizados que están en poder de inversores extranjeros. A priori parecería que no debería haber demasiado interés en aceptar la oferta argentina. Pero hay un elemento que juega a favor: los Préstamos Garantizados son títulos totalmente ilíquidos, que no se pueden vender, sino que hay que esperar hasta su vencimiento. Por ello, la oferta puede resultar atractiva para quienes posen un Préstamo Garantizado que venza en un año y que a cambio reciban un nuevo papel, el cual rápidamente pueden hacer efectivo.
Si fuera por el rendimiento de los nuevos papeles, no habría mucho entusiasmo por participar de estas transacciones. El Bono Pagaré ofrece una tasa del 15,40% anual en pesos durante el primer año y luego ajusta según la Badlar (tasa promedio del plazo fijo a 30 días por depósitos de más de $ 1 millón) más una sobretasa de 2,75 puntos porcentuales. La clave está también en está cláusula de ajuste: los tenedores se deshacen de las extracciones del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno (los Préstamos Garantizados pagaban en función del CER), y ahora lo harán por la mencionada Badlar. Así, el canje resulta una suerte de salvoconducto para el inversor.
Igualmente, en la plaza local no había demasiadas opciones para los que participaron. Desde el gobierno se les hacía llegar las ventas de participar en la transacción. Y también las desventajas de quedarse fuera de la misma.
Para el segundo trimestre del año está en la mente de los funcionarios del Palacio de Hacienda encarar la oferta a los tenedores de bonos argentinos aún en default. Trascendió allí que para lograr una alta aceptación, el Gobierno podría incluir una suerte de «endulzante» o pago en efectivo a los que ingresen. El derrumbe mundial de mercados juega en cierta medida a favor. Los bonos en default no tienen mercado, no valen casi nada y sus tenedores pasarían a recibir un papel que rápidamente pueden convertir en efectivo. El Gobierno tiene interés en la operación, pero no por vocación: el juez Griesa está avanzando rápidamente con todas las causas contra el país. Recientemente se conoció su fallo sobre una acción de clase, que aglutina a todo un grupo de acreedores. Y va por más, a la luz de sus mensajes, directos, a los abogados argentinos en cada una de las audiencias. Una vez más, el timing de este importante paso provendrá de Olivos. Si no hay bloqueos a lo que Economía pretende, se podría ya llegar a acordar con el 91% de la deuda declarada en default en 2001. Es la meta del Palacio de Hacienda.

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