En esa pelea, algunas cuestiones curiosas están ya sucediendo entre el oficialismo y la oposición, especialmente, en dos bicamerales, la de Trámite Legislativo, sin duda, la más importante, ya que controla el rechazo o la aprobación de los DNU, y la que debe vigilar a la nueva ley de medios. Son pruebas claras de que la verdadera pelea de poder dentro del Congreso ya no pasa por controlar las comisiones comunes, sino específicamente por las bicamerales.
El Gobierno, a pesar de eso, se apuró en constituir la comisión bicameral de seguimiento de la ley de medios audiovisuales. Lo hizo el 9 de diciembre pasado, presidida por el santacruceño Nicolás Fernández, y en el mismo acto nombró a Agustín Rossi como presidente de la Comisión Bicameral Permanente de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, a la kirchnerista senadora Blanca Osuna como secretaria de la comisión y postuló a Claudio Schiffer para integrar la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y a la diputada saliente María Lenz como miembro del directorio de Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado.
En el caso de Rossi, no parece haber un conflicto institucional, ya que se trata de nominar a un jefe de comisión, pero el resto no podía ser nombrado en una reunión preparatoria, sino con la comisión ya funcionando oficialmente. Es decir, que el Gobierno utilizó la mayoría con que contaba hasta un día antes del 10 de diciembre para forzar nombramientos que el reglamento los fija para después de esa fecha. De ahí que la oposición se retirara de la reunión. Pero lo curioso es que mientras Julio Cobos demora la designación de los representantes del Senado en la autoridad de aplicación de la ley de medios, nada se dijo hasta ahora de esos nombramientos hechos a las apuradas por el viejo Congreso.
Pero que el kirchnerismo tenga la presidencia en esos cuerpos no significa que vaya a mantener la mayoría; por lo menos, eso es lo que pretende la oposición y lo que Miguel Pichetto rechaza.
Así, el oficialismo puro tendría siete senadores en cada comisión; y la oposición, ocho, aunque dentro de ellos estén los que en algún momento pueden jugar como aliados del Gobierno. Pero, como sucedió en Diputados, la presidencia la retendrá el kirchnerismo. El saldo final, entonces, sería que de las 25 comisiones el Gobierno retendría 11, y el resto quedará sujeto a negociación.
Pero la pelea central serán las bicamerales, todas comisiones de control. Pichetto pretende que en esos cuerpos le otorguen cinco senadores contra tres de la oposición. Ese reparto hoy no respeta la proporcionalidad que dejaron las elecciones del 28 de junio, por lo que la pelea está abierta.
De ahí que el radical Gerardo Morales siga peleando no sólo por las bicamerales, sino también por conseguir el control de todas las comisiones. Morales le echa la culpa a Néstor Kirchner, porque habiendo ya acordado con Pichetto la distribución de los cargos, el ex presidente luego levantó el teléfono y ordenó no ceder.


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