2 de julio 2009 - 00:00

Se complica el Gobierno con su bloque en Diputados

Agustín Rossi
Agustín Rossi
La reunión se publicitó como un encuentro de rutina entre la Presidente, su ministro del Interior y su jefe del bloque de Diputados para analizar la futura situación política en el Congreso y la agenda de leyes que deberá llevar adelante el kirchnerismo antes de la renovación de la Cámara, cuando el Gobierno se alejará más del quórum. Pero el encuentro estuvo lejos de esa realidad: Cristina de Kirchner no veía a Agustín Rossi desde hace tiempo, antes de comenzar la campaña, y ayer lo citó juntó a Florencio Randazzo para testear la situación interna de la bancada y, al mismo tiempo, tantearlo a él mismo para ocupar algún cargo (algo que fue negado al final de la reunión) en el Gabinete nacional, que a esa hora ya comenzaba a cambiar.

Esa reunión en Olivos no fue precisamente amena. Ninguno de los presentes quiso dar explicaciones al final, al punto que Rossi optó por tomar su auto y partir inmediatamente a Rosario.

De todas formas se supo que en el encuentro se hizo un análisis político del resultado de las elecciones donde Cristina de Kirchner dio un detalle puntual de su visión que ya había explicado en la conferencia de prensa del lunes pasado. Claramente el jefe del bloque oficialista no pareció compartir los números que la Presidente hizo sobre la nueva integración de la bancada oficialista y menos la cantidad de aliados que la Casa Rosada contabiliza como propios. «Ni el bloque oficial tiene 107 diputados, ni hay 27 aliados disponibles en otros bloques», se reconocía ayer en la mesa de conducción de la bancada. Son los números que la Presidente dio en la conferencia de prensa y que le costaron, entre otras cosas, una brutal desmentida de Pino Solanas por haberlo tomado como aliado.

Críticas

Todo sucedió en medio de un día donde parte del gabinete puso su renuncia a disposición de Cristina de Kirchner. La Presidente, a pesar de estar complicada con la tarea de aceptar o rechazar esas renuncias, no bajó los decibeles de sus críticas a la oposición.

Randazzo y Rossi escuchaban, pero eso no significó que todos los presentes estuvieran de acuerdo con el análisis. A pesar de eso en la Casa Rosada se afirmó que Cristina de Kirchner le había ofrecido a Rossi un cargo en el gabinete. Pero, el actual presidente del bloque kirchnerista no quiere moverse de su cargo.

Rossi fue a elecciones en Santa Fe en contra, inclusive, de la voluntad de los Kirchner que soñaron hasta último momento con un acercamiento con Carlos Reutemann o, eventualmente, un acuerdo poselectoral en medio de una reorganización del PJ controlada por el ex presidente. Pero se negó y armó lista propia.

Finalmente, aunque quedó tercero con poco mas del 9% de los votos, detrás del socialismo y de Reutemann, Rossi renovó su banca y por lo tanto quedó en condiciones de continuar como presidente del bloque kirchnerista desde el 10 de diciembre, siempre que la simpatía política que mantuvo desde el inicio con los Kirchner quedara intacta.

De ahí que Rossi se negara desde hace meses a que su nombre se jugara para la jefatura de Gabinete (en algunas de las múltiples hipótesis de cambios que se fueron dando) y pretenda sólo mantenerse como jefe de la bancada.

Ayer, se fue de Olivos sin ninguna confirmación. Difícil decirle un no a Cristina de Kirchner y a cambio llevarse la garantía de continuidad en la bancada.

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