2 de octubre 2009 - 00:00

Se derrumbó Wall St. en tensa jornada

Nueva York - Wall Street comenzó ayer octubre con fuertes pérdidas, tras siete meses consecutivos de compras. Al cierre, el Dow Jones cayó un 2,09%; el S&P 500 un 2,58%; y el tecnológico NASDAQ más de un 3%.

Hoy los inversores esperarán con gran expectativa el informe de empleo de setiembre en EE.UU., justo antes de la apertura del mercado, porque marcará el rumbo del corto plazo.

La caída de ayer, según los analistas, abre la ventana para una corrección más profunda. En el caso del Dow, si cae debajo de los 9.500 puntos (ayer cerró en 9.509 puntos), ya vislumbran una baja hasta los 9.200 puntos. Mientras que si el S&P 500 quiebra los 1.040 puntos, caería por debajo de los 1.000 puntos.

El consenso espera que la tasa de desempleo suba hasta el 9,8%, desde el 9,7% registrado en agosto. Ayer, los analistas de Goldman Sachs aumentaron la previsión de destrucción de empleo en setiembre hasta los 250.000 empleos, desde los 200.000 previos.

En este contexto, el comportamiento de la Bolsa de Nueva York a muy corto plazo se hace totalmente imprevisible, advierten los operadores.

Cabe señalar que dos indicadores negativos generan la expectativa de corrección; por un lado, el volumen retornó a niveles altos, y la relación de ventas a compras trepó a 5 a 1. Si los datos de empleo salen mañana (por hoy) peores que lo esperado, se podría ver una continuación de la corrección, anticipan en Wall Street.

Sin embargo, el hecho de que la mayor caída se produjo después de conocerse el informe de Goldman podría indicar que el mercado espere algo peor de la previsión actual del consenso. Al respecto, cabe recordar que se espera que la tasa de desempleo llegue al 10% este año.

Ayer, por lo pronto, hubo datos de desempleo mixtos: las peticiones iniciales subieron más que lo esperado, hasta los 551.000, frente a la previsión de 535.000. No obstante, los reclamos continuos registraron una caída sorpresa hasta los 6.090.000, cuando los analistas anticipaban una suba hasta los 6.170.000.

También el ISM manufacturero presentó malas noticias al mercado con una caída inesperada hasta un 52,6%, señal de que el sector expande a un ritmo más lento.

Como factores positivos, los gastos personales registraron su mayor aumento, un 1,3%, desde 2001. Además, tanto las ventas pendientes de ventas como el gasto en construcción fueron mejores que lo esperado.

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