20 de mayo 2014 - 00:00

Se descongela el arsenal antiempresa en el Congreso

Héctor Recalde
Héctor Recalde
En silencio y con reserva, vuelven a escena en el Congreso las presiones para avanzar en decenas de reformas laborales, casi todas con un claro tono antiempresa o, por lo menos, que complican al mercado en el momento menos indicado. El peronismo en esto sigue su historia: cuando la situación laboral se complica intenta aplicar más regulaciones. Y el resultado en este tema siempre suele ser el contrario al que se busca.

El maestro redactor de esas reformas en los últimos años fue Héctor Recalde, presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo de Diputados. Aunque en estos tiempos hay variantes: hoy, por ejemplo, comenzará a debatirse un proyecto para regular el empleo en los call centers que es autoría de Andrés Larroque. Es el comienzo de una lista de proyectos en espera que estremece a los empresarios. Algunos (muchos) nunca llegarán al recinto, pero otros sí tienen el visto bueno del Gobierno para, al menos, abrir el debate y la incertidumbre.

Los preparativos ya pudieron verse entre el 27 de marzo y el 14 de abril. En esos días volvieron a publicarse en Trámite Parlamentario los más de 95 proyectos que apuran reformas laborales de distinto color de autoría de Recalde.

No es que el presidente de la Comisión del Trabajo haya tenido un brain storming reformista antiempresa por esos días: en realidad volvió a presentar cada uno de sus proyectos que el último año, al no haber sido votados y por el cambio de composición del recinto, perdieron estado parlamentario. Está claro que la casi totalidad de esos proyectos fueron frenados por la Casa Rosada en los últimos años.

La regla en estos últimos años, tanto en la presidencia de Néstor Kirchner como en la de su esposa parece haber sido la misma: mucho ruido en los debates pero filtro total a cualquier modificación a la Ley de Contrato de Trabajo que complique a las empresas. Para los sindicatos siempre hubo palabras de aliento desde la Rosada hacia muchas de esas reformas que incluyen desde cambios en el preaviso hasta en las causales por despido, discriminación del empleo hacia la mujer, ocupación en el lugar de trabajo o la conocida participación de los trabajadores en las ganancias empresarias.

A los empresarios se los tranquilizaba con la garantía que ninguno de esos proyectos avanzaría; de eso se encargó siempre el jefe del bloque K en cada turno por orden de Presidencia.

Ahora el escenario aparece más propicio para el debate. Recalde se preparó como lo vino haciendo en los últimos 10 años: con puntillosidad y paciencia volvió a presentar cada uno de sus proyectos caídos con sus respectivos fundamentos. Pero ahora no sólo el laboralista apura ese tipo de proyectos, también integrantes de La Cámpora, como Andrés Larroque, se interesan por esos temas.

Hoy el debate arrancará con un tema complicado: la regulación mediante un estatuto especial del trabajo de los centros de atención telefónica. Son lo que se conoce como "call centers" que tuvieron su época de gloria en el país, aunque ahora algo mermada. La intención en ponerle límites de todo tipo a la jornada laboral de esos trabajadores.

El proyecto fue presentado por Larroque y un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo, que preside Recalde y de Comunicaciones e Informática a cargo de Mario Oporto avanzarán también con el dictamen.

En el proyecto se establece que:

• los trabajadores no podrán cumplir más de 6 horas con un límite de 5 días por semana.

• Cada trabajador deberá tener 15 minutos de descanso cada 2 horas trabajadas.

• El empleador debe comprometerse a otorgar una pausa mínima de 15 segundos entre cada llamada.

• Se obliga también a realizar junto con el examen preocupacional, estudios visuales y auditivos.

• El teleoperador no puede recibir sólo comisiones, sino que deberá cobrar una suma fija que no podrá ser inferior al salario mínimo o al básico de convenio.

A la reunión de hoy fueron invitadas la CAC, el Sindicato de Televisión, la Federación de Empleados de Comercio, Foetra, y la Bancaria. Este último punto es el que las empresas siguen más de cerca: el impacto que puede tener en los bancos. Si bien el sector de los call centers no tiene el impacto que tuvo después de 2003, cuando se establecieron en el país soportes telefónicos de todo tipo para la Argentina y el mundo (apelando en muchos casos a la cantidad de mano de obra multilingüe existente), todavía son muchas las empresas que mantienen sus call centers aquí, y los bancos y empresas de servicios se encuentran entre las primeras. De allí la alerta.

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