2 de septiembre 2010 - 00:00

Se despiertan las células de Hamás

Jabaliya - El atentado de Hebrón, en Cisjordania, que provocó la muerte de cuatro colonos judíos, entre ellos una embarazada, representa el «despertar» de células del brazo armado de Hamás que permanecían «dormidas».

«Las células durmientes se están despertando, y éste es sólo el comienzo: volveremos a atacar. Dentro de Israel, si Dios quiere», dijo Abu Mohamed, un jefe de las Brigadas Ezedin al Qasam, el brazo armado de Hamás.

El encuentro, en lo profundo de la noche, es en una ruta polvorienta y poco iluminada de Jabaliya, a pocos kilómetros de la ciudad de Gaza, entre edificios destruidos y montones de basura. Lo que parece un patio es, en realidad, un campamento.

Abu Mohamed desciende de un viejo automóvil blanco, estacionado frente al campamento, y concede al cronista algunos minutos, a pesar de la «alarma general».

El atentado de Hebrón había sido reivindicado un par de horas antes y en el cielo de la Franja ya habían aparecido los F16 israelíes. Todos esperan una represalia, en especial porque no hay dudas sobre el ataque.

«Fuimos nosotros, los nuestros en Cisjordania, y quisimos transmitir un mensaje preciso», afirmó Mohamed en tono coloquial, mientras apoyaba el brazo derecho sobre la puerta del automóvil, con su fusil ametralladora en la otra mano.

El mensaje es, al mismo tiempo, para «Abu Mazen (Mahmud Abás, el presidente palestino) y para los israelíes», que hoy comienzan en Washington conversaciones directas bajo la mediación de Barack Obama (ver aparte).

«Ambos deben saber que nosotros estamos aún ahí, pese a sus intentos de destruirnos y de anular la resistencia, y podemos asestar golpes dolorosos», advierte el jefe de las Brigadas.

La muerte de cuatro personas, ametralladas al azar en una ruta, representa para él «un éxito».

Mohamed está convencido de que los coloquios de Washington son «una pérdida de tiempo. Israel no quiere conceder nada y la resistencia armada es la única forma de hacer valer nuestros derechos». «Arafat negoció por años y al final no obtuvo nada y, finalmente, lo envenenaron», agregó. Para el dirigente, que estaba acompañado de un guardia, «la resistencia es la única opción. No creemos en nadie y no somos como la AP y Al Fatah, que aceptan órdenes de sus patrones norteamericanos».

Su rostro, con barba, cabellos negros y un par de anteojos negros, no admite dudas. «En la Franja de Gaza estamos más libres y hasta más seguros que en Cisjordania», dice.

El guardia asiente vigorosamente cuando Abu Mohamed se declara confiado en que el atentado de Hebrón pueda ser «sólo el comienzo» de una nueva temporada de violencia. «Atacaremos también en Cisjordania, proclama, en Nablus y en otros lugares. Y también dentro de Israel, inshallá (si Dios quiere). Las células durmientes se están despertando, resistencia hasta la liberación», concluyó.

Agencia ANSA

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