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Se enfrascó en una charla sobre carnes con Biolcati
Clinton usó el almuerzo, que se extendió poco más de una hora y media en el hotel Four Seasons para hablar de su ONG que propugna la ayuda a la niñez a través de la educación y mejores condiciones de vida. Obviamente, también a los postres pidió la colaboración de los presentes para su obra. No trascendió si su requerimiento tuvo respuesta.
El estadounidense habló extensamente de temas como la necesidad de invertir fuerte en salud, en destinar todos los recursos posibles a vacunar a la población infantil contra todas las patologías posibles y a apostar a la educación como métodos para cercar a la desigualdad social.
El menú fue bien argentino: un lomo (que el americano pidió muy jugoso) con papas a la crema y una mousse de frambuesa. Quizás por eso el estadounidense bombardeó con preguntas sobre la explotación agropecuaria en territorio argentino a Biolcati.
De hecho, en algún momento pareció un diálogo entre el ruralista y el dirigente. Clinton preguntó sobre la carne argentina, la soja y pontificó sobre las ventajas del biocombustible. Explicó -para alegría de Blaquier- que era mucho mejor usar para ese fin el residuo de la caña de azúcar respecto de la mazorca de maíz. «Hasta por una cuestión moral es preferible», aseguró.
También hizo un rápido repaso por los temas internacionales candentes, pero lo hizo cuidándose como en misa de hablar de cuestiones concretas y mucho más de definirse a favor o en contra de las políticas de su país: después de todo, su esposa es la encargada de las relaciones exteriores del presidente Barack Obama. En cambio, no ahorró elogios para la administración del jefe de Hillary.

