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Se levanta contra la dictadura china un pueblo de campesinos
Una anciana porta bolsas de arroz en un local del comité de emergencia de Wukan. La semana pasada, el régimen anunció la muerte del líder de la revuelta, Xue Jinbo, quien, según testigos, padeció una feroz tortura.
Más de 6.000 vecinos, de una población de 20.000 habitantes, reclamaron ayer elecciones democráticas y una compensación por sus propiedades, confiscadas para construir viviendas e instalaciones industriales.
Los manifestantes también piden que se les entregue el cadáver de su líder Xue Jinbo, de 42 años, muerto la semana pasada bajo custodia policial. Los familiares que pudieron ver el cuerpo de Xue aseguran que estaba cubierto de heridas y hematomas, así como sangre en la nariz, varios dedos rotos y con rastros de agresiones en las rodillas y en los pies, informó el diario South China Morning Post.
A pesar de la censura, la información sobre la inusual rebelión de Wukan corre como la pólvora en internet, debido a que es la más prolongada y numerosa que se recuerda en la historia reciente de China, con más de 8.000 manifestantes en las calles durante varios días en una protesta que se inició hace tres meses y sobre la que el régimen ha perdido el control.
El diario local Nanfang informó que tres «ciberdisidentes» fueron detenidos en la capital provincial, Guangzhou, cuando se disponían a iniciar una protesta a favor de los habitantes de Wukan.
Uno de los representantes de los manifestantes, Lin Zulian, señaló a la prensa que si no recuperan el cadáver de Xue Jinbo dentro de cinco días marcharán hasta la vecina Lufeng para trasladar allí sus protestas. Según esta fuente, la Policía y los militares mantienen sitiada Wukan e impiden el acceso de alimentos y agua potable, aunque la población tiene todavía suficientes suministros.
Unos 50 millones de campesinos perdieron sus tierras en la última década para ser transformadas en zonas residenciales o industriales, motivo por lo que las protestas masivas se duplicaron en el último lustro hasta superar las 100 mil al año. En el caso de Wukan, que vive de la agricultura y la pesca, los campesinos reclaman 1.666 hectáreas de terrenos que les fueron expropiados sin la correspondiente compensación.
Desde septiembre pasado, los expropiados protagonizaron protestas y contiendas con las autoridades, a las que lograron expulsar de Wukan, y ahora reclaman elecciones democráticas como las que supuestamente se llevan a cabo en algunas localidades chinas a modo de «experimento» político.
Los agraviados decidieron tomar el poder por su cuenta hace dos meses, cuando iniciaron las protestas y eligieron al fallecido Xue Jinbo como subdirector del comité provisional de representantes, lo que fue de inmediato calificado de ilegal por los funcionarios. Tras meses de conflictos, las autoridades de Pekín abandonaron Wukan.
Los vecinos aseguran que seguirán luchando, aunque temen nuevas represalias y detenciones, y a pesar de lo difícil que les resulta conseguir comida o salir del pueblo para visitar al médico. La presencia cada vez mayor de la prensa extranjera es, según el portavoz Lin, una garantía de que la Policía no atacará por el momento.
Por su parte, las autoridades están facilitando por primera vez información oficial de lo que sucede a la prensa desplazada a Wukan, en panfletos bilingües en chino y en inglés, según explican estos periodistas a través del servicio de Twitter.
El documento, redactado por el Departamento de Propaganda de Shangwei, explica que unos 400 vecinos de Wukan protestaron el 21 de septiembre ante el Gobierno municipal de Lufeng y expresaron su descontento por las disputas sobre los terrenos y las elecciones.
Esta versión acusa a los manifestantes de atacar a policías y vehículos de seguridad, así como edificios públicos y privados -algo que los vecinos de Wukan niegan- y explica que de nuevo convocaron protestas en noviembre «para atraer la atención de los medios». Las autoridades, que aseguran haber llevado a cabo acciones rápidas para responder a las demandas razonables de los campesinos, sostienen que Xue Jinbo murió de un ataque al corazón.
Agencias EFE, Reuters y AFP


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