Néstor Gorosito
estará en su
primer
superclásico.
Tuvo que
improvisar a
Facundo
Quiroga como
volante central
por la
suspensión de
Ahumada. Sabe
que le faltan
líderes y por
eso pide con
urgencia a
Cristian
Fabbiani.
Ya está a la vuelta de la esquina. Mañana se juega en Mar del Plata el primer superclásico del año, con un Boca con problemas para armar su plantel, pero con una gran actuación de sus juveniles en el torneo de verano y con un River que sigue sin encontrar el rumbo, que lo único nuevo que tiene es el técnico Néstor Gorosito.
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Boca fue campeón del apertura y River terminó último en el mismo torneo, pero esto no tiene nada que ver cuando se enfrentan entre ellos. Más allá de las declaraciones de ocasión: en Boca, Julio Cáceres dijo: «En Boca no hay partidos de verano y menos un clásico» o Diego Buonanotte que dijo: «Cada partido que juega River hay que ganarlo y más contra Boca».
Lo cierto es que Boca llega sin Palermo, Palacio, Ibarra y Riquelme, que no están en condiciones físicas para jugar y con la duda del colombiano Vargas golpeado, que si no llega será reemplazado por el Pochi Chávez.
Boca jugará con Ayala; Roncaglia, Cáceres, Forlín y Morel Rodríguez; Vargas o Chávez, Battaglia, Dátolo y Gracián; Mouche y Viatri.
A los lesionados se sumó Alvaro González que fue operado ayer de la rotura parcial de los meniscos, por lo que estará un mes inactivo.
En River, Gorosito también tiene una duda porque no le termina de conformar Cristian Villagra y es posible que ponga a Martín Galmarini como lateral derecho y a Ferrari a la izquierda.
El posible equipo sería con Vega; Ferrari, Cabral, Nicolás Sánchez y Villagra o Galmarini; Augusto Fernández, Facundo Quiroga, Abelairas y Buonanotte; Rosales y Falcao.
El árbitro será Héctor Baldassi y hoy se ponen en venta las entradas en el estadio a 30 pesos las populares y de 90 a 200 pesos las plateas.
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