Se pensó con las piernas

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Formal figura de «corrida» global, asociación funesta en todas partes de caída de precios sin respetar límites, alimentada por renovados paquetes de posiciones vendedoras. Y lo que pareció ser -o se aparentó que era- una rajadura obturada por anuncios de rescates, se amplió hasta mostrar ayer un gran boquete en las previsiones y pronósticos de volver a cierta calma.

Propagación indiscriminada, sin respetar los remanidos estribillos de cada país diciendo que «no somos Grecia»... Ayer y de manera elocuente, todos los índices «fueron Grecia» y -en todos- se vieron los mismos efectos devastadores. Saber que el Dow Jones estuvo en su peor nivel con un 9% de rebaja, pinta la situación de manera acabada. Después, todo se redujo a que actuaran los clásicos mecanismos: vendedores «de aire» recomprando posiciones sobre el cierre, como para generar un principio de rebote virtual y que -en el mismo Dow- recortó pérdidas a un 2,7%. El Bovespa estuvo en tal medida, con un sobrio 2,3%, dejando en exposición a otra baja local que se salió de marco («canje» y dudas mediante) para fijarse en un 5,4% en el Merval mayor, donde ninguna líder de gran liquidez se pudo quedar a salvo. Tenaris decayó el 4,6% -con Hipotecario y Galicia siendo cabeza de bajas, en más del 8%- y éste no fue el peor de los rasgos. Sino que ver llegar el volumen efectivo a $ 115 millones (si bien Tenaris insumió unos $ 40 millones sola) patentizó una rueda a plena fuga de posiciones, en desorden, sin miramientos, tal como cuando los operadores terminan por pensar con las piernas («y al último lo alcanzan los perros», como el viejo proverbio de Wall Street).

Mercados en llamas, como las calles griegas, y una terrible incertidumbre para hoy. La Bolsa, acribillada.

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