- ámbito
- Edición Impresa
Se teme que hayan muerto más de 200 emigrantes
Algunas de las víctimas del hundimiento del barco que llevaba inmigrantes de varios países yacen en el puerto de Trípoli. Otra tragedia motivada por la miseria y el descontrol migratorio.
Según informó el jefe de la delegación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Trípoli, Laurence Hart, en la embarcación de dos niveles con capacidad para 50 pasajeros, viajaban 257 emigrantes.
Los guardacostas libios habían encontrado los cadáveres de 20 de ellos y conseguido rescatar con vida a entre 21 y 23, pero se desconoce la suerte del resto de los náufragos, cuyas posibilidades de haber sobrevivido son ínfimas. El barco había transitado unas 50 millas marinas al oeste de Trípoli, por lo que se excluye la posibilidad de que los emigrantes hayan podido alcanzar a nado la costa.
Ocupantes
En el viejo pesquero de madera viajaban personas de varias países de Asia, África del norte y subsahariana. Entre los ocupantes había indios, paquistaníes, bangladeshíes, somalíes, eritreos, egipcios, tunecinos, argelinos y de otras nacionalidades, precisaron las fuentes.
En mayo entrará en vigor un acuerdo entre Libia e Italia, que organizará patrullas marítimas conjuntas de control con el objetivo de evitar la inmigración ilegal. Al parecer, el tratado empujó a cientos de personas a intentar cruzar el Mediterráneo antes de esa fecha.
Los guardacostas libios han perdido el rastro de otros dos barcos que fueron avistados en la zona, aunque se desconoce si se trata de embarcaciones de pesca o de transporte de emigrantes ilegales.
Ante el refuerzo del control en el Estrecho de Gibraltar y en el oeste del Magreb, las costas libias se han convertido en los últimos años en el principal punto de partida de los ilegales que intentan alcanzar las costas europeas. Miles de habitantes de África llegan a Libia tras atravesar el desierto del Sahara y sobreviven como pueden en el país magrebí antes de intentar cruzar el Mediterráneo.
Intentos
Algunos mueren deshidratados en el desierto antes de poder llegar a las ciudades de la costa libia. También tunecinos, argelinos, egipcios y nacionales de países asiáticos trabajan en Libia durante meses para poderse pagar el costo de la travesía al otro lado del mar.
Al menos 33.000 personas, la mayoría de África subsahariana, intentaron en 2008 alcanzar Italia, especialmente la isla de Lampedusa, desde el litoral libio, según los datos de la OIM.
Agencias EFE, ANSA y Reuters


Dejá tu comentario