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Seguidilla de tres sismos alarmó a los invitados
Evo Morales, Fernando Lugo, Rafael Correa, Cristina de Kirchner y Álvaro Uribe mostraron distintas reacciones al percibir los temblores de tierra en Valparaíso. Algo frívolo, el boliviano confesó que siempre había querido vivir uno.
Apenas sintieron el segundo temblor, la presidente Cristina de Kirchner y su par colombiano Álvaro Uribe se levantaron de sus asientos para salir del Congreso, tras lo que se volvieron a sentar. Esta acción se repitió con el tercero.
Transcurrida esa réplica, la mandataria argentina empezó a hablar primero con un asesor, luego con Uribe, y por último con el canciller chileno, Mariano Fernández, a quien le consultó si la ceremonia se recortaría o no, según informó la televisión local.
«Si tengo que darte mi estado de ánimo es de tristeza, de congoja, pero no de miedo. Cuando yo llegué ya había pasado aparentemente el primer temblor. Yo vi el segundo. Pero lo vi, más que sentirlo, por cómo se movían las flores», explicó Cristina de Kirchner.
En tanto, Rafael Correa (Ecuador) y Fernando Lugo (Paraguay) miraban preocupados hacia el techo del Congreso, de donde colgaba una lámpara de gran estructura que se movía con el sismo. Al lado, Evo Morales (Bolivia) no parecía inmutarse por la situación: «Quería conocer los sismos», confesó más tarde, en una referencia poco feliz.
Correa -quien llegó a la ceremonia en muletas por una operación de rodilla que le practicaron en Cuba- no dejó de mirar hacia arriba durante el resto de la ceremonia. «Fue muy fuerte, muy fuerte. Me dicen que fue de 7,2 grados en la escala de Richter, eso es muy fuerte», relataría el líder ecuatoriano. Poco después se confirmó que la intensidad fue de 6,9 grados.
Un coro ensayaba, los músicos afinaban los instrumentos y los invitados conversaban agrupados cuando ocurrió el primer sismo. Algunas personas preguntaron por las salidas de emergencia y a los pocos segundos, por altoparlante se informó de la vía de escape. Todo volvió a la normalidad.
Incluso, en medio del nerviosismo tras la tercera réplica se escuchó una voz que distendió con su humor negro: «Si se cae el Congreso sí que va a haber renovación política total».
La ceremonia de traspaso de mando se hizo de una manera expedita. En ese momento ya había una alerta de tsunami y la sede del Congreso en Valparaíso, a cinco cuadras del mar, estaba contemplada en la zona de evacuación.
Por eso, una vez terminada la ceremonia del cambio de mando, y con Piñera ya como presidente, funcionarios del Congreso pidieron evacuar con urgencia la sede parlamentaria. Los primeros en abandonarla fueron los presidentes.
Ya en el exterior el príncipe Felipe de España mostraba un rostro de tranquilidad. «Mientras no vea asustados a los chilenos no me asusto yo», señaló el dignatario.
Más relajado, el presidente peruano, Alan García, dijo primero: «Es un temblor, no dramaticemos; estamos acostumbrados en Lima a tener temblores; aprovecha uno para bailar de alguna manera».
Luego, consultado de nuevo, indicó que «algunos naturalmente no tienen costumbre, el uruguayo (presidente José Mujica) por ejemplo, para él es una novedad. Para un limeño es costumbre, para mí fue un honor compartir un sismo con el pueblo de Chile». Una sobreactuación para muchos.
Tras participar del acto, Cristina de Kirchner visitó el hospital de campaña que instaló la Fuerza Aérea argentina en la localidad de Curicó, que quedó devastada por el sismo del 27 de febrero.
La mandataria viajó en un helicóptero militar desde Cerro Castillo, la residencia presidencial en la costera Valparaíso, acompañada por el canciller Jorge Taiana.
Agencias AFP, Reuters y EFE


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