31 de diciembre 2008 - 00:00

Seguirán escaseando las lluvias

En el año que comienza no se revertirá durante el primer mes la actual tendencia de falta de precipitaciones. En 2008, el agro argentino sufrió pérdidas a causa de la peor sequía en 100 años.
En el año que comienza no se revertirá durante el primer mes la actual tendencia de falta de precipitaciones. En 2008, el agro argentino sufrió pérdidas a causa de la peor sequía en 100 años.
Una intensa ola de calor con una irregular distribución de las precipitaciones en todo el país se observará durante todo el primer mes de 2009. La mayor área agrícola tendrá temperaturas máximas superiores a 35° centígrados, según anticipó ayer el último informe climático semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Las temperaturas elevadas abarcarán el este de Salta, el este de Tucumán, la mayor parte de Santiago del Estero, Chaco, el norte de Córdoba, la totalidad de Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, el extremo norte de Buenos Aires, el este de Mendoza, el oeste de San Luis y el oeste de La Pampa. Sólo el oeste del NOA, el oeste de Cuyo y la franja costera de Buenos Aires observarán temperaturas máximas inferiores a 30°.
«El actual panorama climático muestra síntomas crecientes de una reactivación del fenómeno de La Niña, que está produciendo alteraciones en la marcha de los procesos atmosféricos», explicó el informe y agregó que «por esta causa, durante los últimos días de 2008 y en el primer mes de 2009 se observará una irregular distribución de las precipitaciones y una intensa ola de calor».
El pronóstico prevé -además- que en algunas regiones de Chaco y el norte de Cuyo habrá tormentas, provenientes del NOA, que producirán precipitaciones abundantes, pero discontinuas. Sin embargo, la zona sufrirá lapsos secos y calurosos, intercalados, durante los cuales disminuirán las reservas de humedad de los suelos. Además, la mayor parte de la Región Pampeana y la Mesopotamia registrará precipitaciones moderadas a escasas y con una distribución dispersa, que reducirán las reservas de humedad de los suelos. Esta evolución provocará un lapso con estrés termohídrico, que se extenderá durante la mayor parte de enero, hasta que, entre fines de ese mes y comienzos de febrero, se produzca la reactivación de las precipitaciones.
El informe descartó que exista un riesgo inmediato de inundaciones, pero sería prudente prever que hacia el final del verano y el comienzo del otoño se produzcan.
La probabilidad de desbordes pluviales se cierne sobre las cuencas de los grandes ríos del Noroeste Argentino y la región del Chaco.
Los episodios de esta naturaleza estarían provocados por las fuertes lluvias en Bolivia causadas por la reactivación de La Niña, que es el enfriamiento de las aguas superficiales del Océano Pacífico.
Por otra parte, la situación de déficit hídrico que afecta a parte del oeste del área agrícola, unida a la frecuencia de temperaturas elevadas, la escasa humedad atmosférica y los vientos del Norte, genera un elevado riesgo de que se produzcan incendios en campos.

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