El Honda Fit mantiene sus atributos del espacio y la practicidad interior junto con un nuevo motor más económico. Le faltan varios equipamientos de seguridad disponibles de serie en otros países.
El Honda Fit ha logrado una imagen de gran prestigio en la Argentina sobre la base de su confiabilidad, diseño, practicidad interior y polivalencia de uso. La segunda generación pretende mantener esas virtudes con importantes mejoras en la motorización y en el comportamiento dinámico.
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Al igual que la primera serie, el Fit llega importado desde Brasil. La confiabilidad se sigue transmitiendo a través de una garantía de tres años o 100.000 kilómetros, con lo cual es uno de los autos que se distinguen en su segmento.
Una de las mejores virtudes de su diseño es el aprovechamiento del espacio interior y su practicidad. Con una cantidad destacable de portaobjetos y con respaldos de los asientos traseros reclinables, la vida a bordo que se puede tener en este modelo no se encuentra en otros rivales de su segmento.
El motor es otra de sus virtudes. Con una cilindrada de 1.496 cm3 y cuatro válvulas por cilindro logra una potencia de 120 CV que le aseguran buenas prestaciones, principalmente en el consumo. En todas las situaciones de marcha habituales de uso no llega a solicitar 9 litros cada 100 kilómetros. Alcanza una velocidad máxima de 182,4 kilómetros por hora y muestra prestaciones justas en aceleración y elasticidad. Por ejemplo, demora 11 segundos para pasar de 0 a 100; y para pasar de 80 a 120 kilómetros por hora conviene realizar esta maniobra siempre con la cuarta marcha insertada ya que demora con la quinta velocidad 17,5 segundos, un tiempo bastante prolongado para realizar un adelantamiento en ruta, que se reduce a 13,2 segundos con la citada cuarta marcha. Queda pendiente mejorar la insonorización, un inconveniente que se aprecia en la ruta.
Uno de los pocos aspectos mejorables del auto tiene que ver con su equipamiento de seguridad. Es molesto saber que en Japón y otros países (en Europa se llama Jazz), el vehículo tiene de serie los airbags laterales y de cabeza junto con los controles de tracción y de estabilidad. Los gobiernos de la Argentina y Brasil tienen algo de culpa porque desean mayor seguridad, pero aplican impuestos demasiados altos; y las marcas para ofrecer al automóvil con un precio accesible comienzan a resignar elementos, en este caso vitales para la seguridad. Por ejemplo, los airbags de cabeza nacieron en 1997, y el control de estabilidad se popularizó a fines de la década del 90. ¿Cuánto tiempo más debemos esperar en el Mercosur para que el Honda Fit tenga estos elementos de serie como los tiene en otros mercados?
También se notan las ausencias del techo corredizo panorámico y los sensores de lluvia y de luz. Por último, en la generación anterior la versión tope de gama no llegaba a costar 15.000 dólares. El modelo probado con un valor de 20.900 dólares presenta un costo elevado con el cual se acerca a los autos del segmento superior. A FAVOR: Capacidad del baúl. Consumos. Dirección. Diseño. Es un ejemplo de espacio, practicidad y presentación interior. Garantía.
EN CONTRA: Ausencia de techo corredizo panorámico. Calidad de algunos plásticos. Faltan los airbags laterales y de cabeza. Insonorización. Precio. Sin controles de tracción y de estabilidad.
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