Senado aprobó iniciativa contra acoso callejero

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• EL FIN DEL PIROPO
La Cámara alta de la provincia le dio media sanción a un proyecto que prevé multas de hasta $400 mil a aquellas personas que cometan acoso sexual.

El piropo dejó de existir como tal hace mucho tiempo. Sin embargo, en la actualidad, todavía son muchos los hombres que creen tener el derecho de interpelar a una mujer en la vía pública. Para poner fin a esta modalidad, los senadores de la provincia de Buenos Aires aprobaron por unanimidad el proyecto que prevé multas de hasta 400 mil pesos para aquellas personas que cometan un acoso sexual.

Para entender un poco más lo que significa esto, nada mejor que los números. Según una encuesta realizada por Mujeres por la Matria latinoamericana (MuMaLá) el 80 por ciento de las mujeres se sienten inseguras de caminar solas por la calle. Los motivos son claros. El 93 por ciento de las mujeres sufrió acoso sexual en algún momento de su vida. Un ejemplo frontal de lo que es, para una mujer, poner un pie en la vereda e iniciar su jornada diaria.

La Ley entiende por "acoso callejero" toda conducta o acción física o verbal, de naturaleza o connotación sexual, basada en el género, identidad y/u orientación sexual, realizada por una o más personas en contra de otra u otras que no desean o rechazan estas conductas, en tanto afectan su dignidad, sus derechos fundamentales como la libertad, integridad y el libre tránsito, creando en ellas intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo, siempre que no constituya delito. Y aclara que "se entenderá por acoso en el espacio público basado en cuestiones de género a lo siguiente:

A) La utilización del género, identidad y/u orientación sexual de la persona como elemento para hostigar, maltratar, intimidar y/o afectar a la integridad, dignidad y/o libertad de las personas en espacios públicos o de acceso público;

B) El contacto físico indebido no consentido;

C) La exhibición de genitales, persecución y/o arrinconamiento;

D) La filmación o fotografía no consentida;

E) La manifestación física o verbal de expresiones racistas, xenófobas, sexuales y/o relacionadas al cuerpo, género, identidad y/u orientación sexual de la persona".

"El acoso callejero impacta a modo de violencia de género en dos sentidos: por un lado, produce una violencia psicológica que afecta la vida de las mujeres y niñas, y por otro, expone la desigualdad social que hace que estas sean cosificadas en el espacio público", sostiene la senadora Flavia Delmonte. En la Argentina, según el último estudio de la organización Acción Respeto, la población más vulnerable son las niñas y adolescentes: 38.2 por ciento de las mujeres fueron acosadas antes de los trece años.

En cuanto a la sanción, en caso de que Diputados ratifique, se penaría con multas de entre el veinte y el cuarenta por ciento del haber mensual del Agente de Seguridad de la Policía de la provincia de Buenos Aires.

"Creo que incorporar diferentes modos y tipos de violencia a la Ley 26.485 es cada vez más importante a nivel de América Latina. Es una de las leyes más completas y se le está agregando una modalidad de violencia que las mujeres padecemos habitualmente cuando viajamos en colectivo, tren o caminando por la calle. Todo lo que signifique ampliar derechos es importante y, además, trae más difusión, información y genera un cambio cultural", asegura Fabiana Túñez, del Instituo Nacional de las Mujeres. Y agrega que "este tipo de conducta ya no es aceptadas por la sociedad y por ende no es aceptada por la legislación, por lo que es una muy buena iniciativa".

Además, la propuesta busca declarar el 2 octubre como día provincial contra el acoso sexual callejero para concientizar a la comunidad y contribuir en la prevención.

La iniciativa de los legisladores Federico Susbielles (FpV) y de Walter Lanaro (Cambiemos) pretende incorporar el artículo 36 bis al Decreto Ley Nº 8031/73 del Código de Faltas para sancionar el acoso sexual callejero. "El acoso es una humillación que no tiene nada que ver con el folclore ni con la galantería. Se trata de una forma de hostigamiento contra las mujeres, las trans o contra cualquier diversidad sexual que termina siendo intimidada y afectada en su libertad por un tipo de conducta que ya no puede convivir con nosotros. Vivimos en una sociedad que supo darse a sí misma legislación de avanzada como la Ley de Identidad de Género o el matrimonio igualitario y que actualmente está en un fuerte debate en torno de estos temas. Por eso creemos que sancionar a quienes maltratan y acosan en la calle era una deuda que teníamos que saldar", asegura Susbielles.

A su vez, contempla la formación policial con perspectiva de género como contenido obligatorio para la prevención, tratamiento y actuación ante un caso de acoso callejero por razones de género, identidad y/u orientación sexual.

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