23 de septiembre 2013 - 00:00

Senado: Branda y Flamarique, sin acusación

El pedido de penas de la Oficina Anticorrupción en el juicio por los supuestos sobornos en el Senado anticipa futuras complicaciones para el juez y el fiscal encargados de la instrucción del expediente. El alegato de los abogados de la dependencia del Ministerio de Justicia consideró que ni Alberto Flamarique ni Ricardo Branda merecen el rótulo de "culpables". En tanto, para Fernando de la Rúa le requirieron al Tribunal Oral Federal número 3 la pena de seis años y medio.

Por otra parte, a Fernando de Santibañes lo entendieron como presunto instigador y al mismo tiempo pidieron la apertura de una nueva causa penal para investigar supuestos desmanejos financieros en la SIDE, que el exbanquero condujo durante la administración de la UCR. Un detalle que pocos han registrado: la trama de los sobornos ya le valió una condena adversa en el fuero federal a un perito propuesto por De Santibañes que, para el Tribunal Oral Federal número 1, habría manipulado evidencia.

En principio, se espera que no existan grandes diferencias entre el pedido de la querella y el alegato que realizará la fiscal Sabrina Namer y que se iniciará mañana. Flamarique podría resultar ganador en un proceso que lo llevó al banquillo, según entendieron los letrados de la OA, sólo por "haber estado presente en una frase de Hugo Moyano".

Tanto para el juez federal Daniel Rafecas como para el fiscal Federico Delgado, la máxima de "para los senadores tengo la Banelco", pronunciada por el sindicalista, fue suficiente para investigar y luego imputar a Flamarique, quien era ministro de Trabajo. Interpretaciones curiosas del proceso judicial y que seguirán apareciendo a lo largo de los alegatos con un final previsible: una presentación de los acusados en el Consejo de la Magistratura para embestir contra el juez, quien ya se halla a un paso de una sanción disciplinaria por los mensajes de texto que intercambió con un abogado cuando investigaba la trama Ciccone.

Para la OA resultó evidente que el hombre a cargo de los vericuetos en el Senado de la reforma laboral, y en el propio ministerio de Trabajo, no era Flamarique sino el primo del expresidnete, Eduardo De la Rua, abogado que nunca ocupó un cargo aunque tenía una gran influencia sobre lo que acontecía en Olivos. Además, para la OA Flamarique no presencio la supuesta reunión en la Casa Rosada en la cual, según la versión de Mario Pontaquarto, se habrían acordado los sobornos.

El caso de Branda encierra enigmas similares al momento de entender el porqué de su procesamiento. Según el alegato de la querella, ni hubo pedido de penas para el exsenador porque el único indicio comprobable era que este había cambiado su voto en el Congreso respecto de la reforma.

Para la defensa del expresidnete la falta de penas para Branda y Flamarique es un auspicio favorable de cara a los últimos episodios del proceso. Un anticipo conveniente cuando estos letrados se dispongan a cuestionar hasta los más mínimos detalles de la versión de Pontaquarto, única evidencia de peso en un juicio cuya etapa de alegatos ya comenzó por dejar bien parados a dos de los acusados.

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