Miguel Pichetto, José Pampuro, Nicolás Fernández y Marita Perceval defendieron ayer al Gobierno en el Senado. El amor no les alcanzó para aprobar la estatización de la fábrica aérea que pidió Cristina de Kirchner.
El Senado desairó ayer a Cristina de Kirchner al no aprobarle la reestatización del Área Material Córdoba, hoy bajo control de la empresa Lockheed-Martin Argentina SA, que la Presidente había prometido a las Fuerzas Armadas el martes por la noche en la cena de camaradería con los altos mandos.
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El proyecto estaba incluido en el Orden del Día de la sesión de ayer del Senado. Pero al no contar aún con el dictamen de comisión el kirchnerismo, necesitaba reunir los dos tercios de los miembros para habilitarlo. En el momento de la votación, el oficialismo no los tenía y, por lo tanto, debió resignarse a no cumplir con el pedido de la Presidente.
Tras esa primera lectura de la sesión aparecen, en realidad, otros inconvenientes para el Gobierno. Mientras en el Salón Blanco de la Casa Rosada el gabinete festejaba la jura de los nuevos ministros, en el Senado el kirchnerismo parecía haber recibido la señal que dejaron las urnas el 28 de junio. Claramente no había allí festejos.
No pareció tampoco que Pichetto estuviera eufórico para defender un proyecto en el que la oposición presentaba reparos. En realidad, no existen problemas ideológicos en el resto de los bloques para avanzar con la reestatización de la fábrica de aviones en Córdoba.
Documentación
De hecho, tampoco hubo problemas en el tratamiento en comisión: a diferencia de Diputados, el kirchnerismo allí le abrió el acceso a la oposición a documentación secreta sobre la empresas, incluidos contratos de transferencia tecnológica, que en Diputados no habían podido mirar. A muchos radicales, incluso, les pareció que el 28 de junio había empezado a procesarse bien en el Senado.
El problema fueron los números y el balance de la Lockheed-Martin. Todos los opositores se negaron a aprobar la estatización anunciada por Cristina de Kirchner alegando que en el proyecto no figuran el precio ni el sistema de valuación de la compañía. Se exigió, entonces, que se fijara una fecha de corte en el balance para evaluar los activos por transferir al Estado y, recién sobre esa base, comenzar el proceso de estatización.
Para eso, la peronista disidente salteña Sonia Escudero reclamó un informe de la Auditoría General de la Nación, que tampoco fue adjuntado al proyecto de transferencia de los bienes de Lockheed-Martin Argentina, que desde hace diez años tiene la concesión del Área Material Córdoba.
Fue en ese momento cuando Pichetto hizo un último intento para la votación: primero solicitó que se aprobara en general, pero al ver que la oposición no estaba dispuesta a ceder, pidió preferencia para tratar el proyecto con dictamen en la próxima sesión.
El episodio sirvió para ensayar la situación de fuerzas que se dará en el recinto del Senado hasta el 10 de diciembre. Aunque el oficialismo aún tiene mayoría, la bancada oficial parece haber recibido el mensaje de las elecciones y la cautela apareció en los debates después de varios años.
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