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Senado empujó 200 retiros voluntarios desde noviembre
• EN LA CÁMARA QUE PRESIDE GABRIELA MICHETTI SE TRIPLICÓ EL OBJETIVO INICIAL
El sistema, que termina a fin de mes pero con opción para ser prorrogado, destapó una serie de críticas sobre el mayoritario gremio legislativo APL, que conduce Norberto Di Próspero.
Gabriela Michetti. Presidente de la cámara de Senadores
Por otra parte, en el articulado de la normativa aparece mencionado un "Fondo Compensador Complementario" que, en realidad, debe ser sancionado como un proyecto de ley. La iniciativa fue presentada a mitad de 2017 por Michetti, Monzó y Di Próspero viró hacia la clandestinidad.
La cuestionada ley tiene como finalidad "otorgar una prestación complementaria al beneficio previsional que perciban" los trabajadores de planta permanente, como también "un beneficio compensatorio en casos de pensión por invalidez, pensión por fallecimiento de jubilado o inválido y pensión por fallecimiento de empleado activo". Para ello, la succión de aportes de empleados será del 2% mensual para quienes tengan hasta 40 años), 3% (40 y 50 años), 4% (50 a 60 años) y 4,5% (60 a 65 años).
A poco de haberse iniciado el plan de retiros voluntarios, hubo un caso que se viralizó: fue el de Adriana Romero, empleada en el Congreso desde 1984, quien repartió un ramillete de cuestionamientos hacia Di Próspero y también hacia la senadora ultrakirchnerista Liliana Fellner (Jujuy), quien finalizó su mandato el 10 de diciembre pasado.
Romero envió una carta a las autoridades del Senado que luego publicó en redes sociales. En la misiva, manifestó que se sumó al plan de retiros voluntarios "con dolor y resignación por no haber logrado que se respetara" su "derecho a concursar un cargo como lo establece la ley 24.600", es decir, las reglas básicas que establece el "Estatuto y Escalafón para el Personal del Congreso".
"Amé mi trabajo desde el primer día -en febrero de 1984- y me despido con la tranquilidad de haber hecho el bien desde las distintas funciones que desempeñé. Pero hubiera querido que (...) me respondieran alguno de los tantos mails y cartas que mandé pidiendo concursar el cargo que tuve que dejar (Secretaria de la Comisión de Turismo) acosada por Fellner, quien me maltrataba en público y que resintió mi salud al punto de preferir renunciar y empezar un peregrinar por despachos de legisladores, que me permitieron trabajar en sus equipos", aseguró la empleada.
Según Romero, "de nada sirven la certificaciones de calidad, las distinciones, los pomposos actos en el Salón Azul, las capacitaciones, y tanto gasto en imagen y en redes sociales si no se consagra la igualdad de oportunidades para el ingreso al empleo público, los concursos para cargos técnicos y la carrera administrativa".


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