El Senado reanudará el próximo miércoles las ordinarias después de la parálisis de más de un mes y medio debido a la campaña electoral. Ayer, los jefes de los bloques del Frente para la Victoria y de la Unión Cívica Radical, Miguel Ángel Pichetto y Ernesto Sanz, acordaron volver a sesionar. Para el presidente del bloque kirchnerista, la situación no es para nada complicada en cuanto a su relación política con el Gobierno: ganó en las elecciones de Río Negro y ahora puede más que nunca recriminarles a los Kirchner que en 2007 lo hayan dejado solo en su provincia para privilegiar al radical K Miguel Saiz. Es una espina que Pichetto se encarga siempre de recordar públicamente.
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Aunque la agenda de la reunión no está aún definida, uno de los temas que deberá discutir el Senado es el acuerdo solicitado por el Poder Ejecutivo para nombrar jueces y fiscales de la Justicia Federal.
De todas formas, Pichetto todavía no quiere comprometerse al tratamiento de ningún tema, hasta que no se haya reunido con Cristina Kirchner, para conocer cuál será la estrategia del Gobierno tras las elecciones.
Lo que más le interesa conocer es cómo piensa evitar el Gobierno la ofensiva de la oposición contra las leyes de emergencia económica, los superpoderes, la coparticipación del impuesto al cheque, y la conformación del Consejo de la Magistratura. Son todas promesas de campaña tanto del Acuerdo Cívico y Social como de Unión-PRO.
Pichetto ya convocó para el martes próximo a una reunión del bloque, para «pulsar el ambiente» y ver efectivamente con cuántos legisladores propios cuenta. Confía en tener el control del Senado hasta el 10 de diciembre, pero aún no se chequeó si existen nuevas deserciones.
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