17 de abril 2013 - 00:00

Senado vota reforma al Consejo, pero habrá cambio en cautelares

Julio Alak y Julián Álvarez volvieron ayer al Senado para la reapertura del debate sobre la ley que limita las cautelares contra el Estado. Los radicales Mario Cimadevilla y Ernesto Sanz esta vez participaron de la reunión,  junto a  la peronista Sonia Escudero.
Julio Alak y Julián Álvarez volvieron ayer al Senado para la reapertura del debate sobre la ley que limita las cautelares contra el Estado. Los radicales Mario Cimadevilla y Ernesto Sanz esta vez participaron de la reunión, junto a la peronista Sonia Escudero.
El Senado votará hoy la reforma al Consejo de la Magistratura que establece la elección de sus miembros en listas partidarias junto a la elección presidencial y la creación de nuevas cámaras de casación.

Son los dos primeros proyectos del paquete de reforma judicial que llegan al recinto. El de limitación de las cautelares contra el Estado por cuestiones patrimoniales quedó para la sesión convocada para mañana, pero en medio de dudas aún sobre las modificaciones que se le introducirán.

No fue un día fácil ayer en el Senado para el kirchnerismo. Miguel Pichetto había anunciado la reapertura del debate sobre la limitación a cautelares, con el proyecto ya dictaminado por el plenario de comisiones. Fue por pedido del Gobierno después que se conocieron las críticas del CELS a través de Horacio Verbitsky, hasta hace poco habitual escriba de la realidad oficial. Se anunció, además, que habría modificaciones. No sólo el CELS está en esa posición; también otras organizaciones relacionadas con el Gobierno y cercanas a la Justicia, los colegios de abogados y hasta la Facultad de Derecho de la UBA. Todos, al igual que la oposición, exigen que se vuelva a debatir esa limitación que afecta al derecho de defensa de los ciudadanos frente a posibles abusos del Estado.

Así comenzó ayer el plenario de comisiones con las organizaciones invitadas junto a Julio Alak y el secretario de Justicia, Julián Álvarez.

Cuando los senadores kirchneristas pensaban que el encuentro estaba destinado a debatir modificaciones a ese proyecto, se produjo un fuerte cruce entre Verbitsky y Álvarez por las críticas al proyecto.

Frente a los pedidos de modificaciones del CELS, Álvarez comenzó reconociendo algunas modificaciones a la letra del proyecto. "En 30 años hemos utilizado las cautelares en los derechos humanos. En consecuencia, entendemos que no deberían ser afectados en una reforma que tienda a la democratización de la Justicia", insistió el titular del CELS.

Se habló entonces de una "redacción apurada, imprecisa e incompleta" y se propuso que el proyecto que limita las cautelares exima también del freno a ese derecho a los "sectores en situación de vulnerabilidad, trabajadores y usuarios de servicios públicos".

Álvarez retrucó en el debate que los pedidos del CELS eran "erróneos, imprecisos y ayudan a la ensalada que generan quienes dan debate en los medios de TV y no en el Congreso", y agregó: "Terminemos de dar argumentos a la patria zocalera".

"Me parece lógico que quieran defender su intervención en el proyecto, pero este proyecto no refleja lo que dijo la Presidenta", respondió Verbitsky.

La oposición, que esta vez estaba presente, no hizo pregunta alguna. No hizo falta: todo el debate se dio entre el oficialismo y sus organizaciones hasta ahora aliadas. Álvarez, de todas formas, planteó modificaciones, entre ellas, la de incluir el término "vida digna" entre las excepciones del proyecto, "para que no quede más duda de que este proyecto de ley viene a proteger los intereses de los vulnerables".

También sugirió que el proyecto exprese "que cuando dichos actos, hechos u omisiones sean consecuencia de un conflicto colectivo de trabajo, las medidas cautelares podrán ser requeridas sólo si se tratase de un servicio esencial y hubiera mediado incumplimiento a las obligaciones de preavisar".

El kirchnerismo deberá decidir hoy si acepta las modificaciones pedidas por el CELS, introduce en el texto las explicadas por Álvarez o espera que la Casa Rosada termine de definir los cambios que, de todas formas, no se espera que modifiquen el espíritu del proyecto que cuestiona la oposición.

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