- ámbito
- Edición Impresa
Señal: bancos avanzan en megacanje griego
Charles Dallara
«Estamos viendo un menú de opciones para ayudar a Grecia», declaró. Dallara dijo que entre las posibilidades consideradas están las recompras de deudas, que podrían entregar ayuda sostenible en el largo plazo, además de medidas como un plan de refinanciamiento de deuda que ayudaría a las necesidades de financiamiento en el corto plazo. La cumbre, que tuvo lugar en la sede del BNP París, congregó a más de 20 entidades financieras internacionales, en su mayoría de origen europeo.
Por su parte, el ministro holandés de Finanzas, Jan Kees De Jager, aseguró que los bancos privados holandeses ING y Rabobank están dispuestos a participar, de forma voluntaria, en el segundo rescate de Grecia, según informó ayer el periódico De Volksrant. De Jager declaró en una entrevista con el canal de televisión privado holandés RTL, de la cual se hace eco el diario, que habló con dirigentes de ambas entidades «en rondas de contactos confidenciales» este lunes y están de acuerdo en arrimar el hombro para ayudar a Grecia, aunque «con sus precauciones».
Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea podrían aprobar al final de agosto o principios de septiembre un segundo paquete de ayuda a Atenas, de entre 90.000 y 120.000 millones de euros para evitar el default del país mediterráneo. Pero ayer trascendió que ya en el seno de la UE se habla de un monto superior a los 172.000 millones de euros.
Insuficiente
El primer rescate, por 110.000 millones, aprobado el año pasado por la UE y el Fondo Monetario, no ha bastado para alejar el temor a un «default» selectivo de Atenas.
«Los bancos holandeses harán lo mismo que sus colegas europeos», dijo De Jager. «Pero antes de actuar vamos a ver qué hacen los bancos alemanes y franceses», comentó.
El lunes, la calificadora Standard & Poors advirtió que la propuesta francesa para que los acreedores privados tomen parte en el segundo rescate de Grecia será considerada por la institución como «default» de Atenas. «Cualquiera de las dos opciones financieras sobre la mesa descritas en la propuesta (gala) será considerada como default a nuestros ojos», afirmó en un comunicado la agencia. Una calificación en este sentido de parte de S&P contribuiría a precipitar una crisis bancaria, dado que el Banco Central Europeo ya ha advertido que en ese caso dejará de aceptar bonos griegos a cambio de préstamos a bancos privados helenos.
La propuesta lanzada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, supone que bancos y aseguradoras tenedores de deuda griega reinviertan el 70% del dinero cuando esos préstamos lleguen a su vencimiento. Por su parte, el 50% de esos capitales se pondría en nuevos créditos a 30 años y el 20% restante en títulos de deuda cuyos intereses no se van cobrando a medida que se generan, sino al vencimiento.
Agencias DPA y Reuters


Dejá tu comentario