2 de febrero 2009 - 00:00

Sequía en Sudamérica equilibra precios de granos en Chicago

Se requerirá un significativo aumento en el área de cultivo de los Estados Unidos para compensar el balance mundial de oferta de soja, equilibrando las pérdidas en la Argentina y en Brasil.
Se requerirá un significativo aumento en el área de cultivo de los Estados Unidos para compensar el balance mundial de oferta de soja, equilibrando las pérdidas en la Argentina y en Brasil.
El clima de la Argentina sigue condicionando en gran medida la evolución de las cotizaciones del poroto de soja en Chicago. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires daba cuenta, pocos días atrás, de una proyección sobre el probable resultado de la próxima campaña sojera, que sufriría un recorte productivo de entre un 17% y un 25%, lo que de hecho implicaría hablar de una campaña de entre 35 y 38,5 millones de toneladas, muy por debajo de lo que los analistas de Chicago pronostican.
También en Brasil se está hablando de una merma productiva relativamente importante; la consultora AgRural redujo esta semana su estimación a 57,7 millones de toneladas, en comparación con los 60,5 millones revelados en el mes de diciembre. Por su parte, en Paraguay, el Gobierno estima que la campaña sojera alcanzará solamente los 3,8 millones de toneladas, muy por debajo de los 6,8 millones logrados en el ciclo anterior. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) se refirió en su último informe a una producción paraguaya de soja de 5,6 millones de toneladas y la revista especializada Oil World ya habla de 4,5 millones.
Según la opinión de Anne Frick, de Prudencial Bache, hay un riesgo de que las cotizaciones de la oleaginosa testeen un nivel cercano a los u$s 450 para la posición mayo, en caso de que la cosecha de nuestro país no se recupere de las pérdidas hasta ahora previstas.
Se requerirá un significativo aumento en el área de cultivo de los Estados Unidos para compensar el balance mundial de oferta de soja mundial, para equilibrar las pérdidas de la Argentina y Brasil. Probablemente también se necesite un incremento en el área de cultivo en Sudamérica en la próxima campaña como consecuencia de este faltante.
Paradójicamente, y en alguna medida, la recesión mundial podría llegar a determinar que las disponibilidades actuales resulten adecuadas.
Demanda desacelerada
China se encuentra retirada de los mercados de importación de granos como consecuencia de la celebración del nuevo año lunar. Los principales cinco importadores de porotos de soja norteamericanos capitalizan el 84% de las exportaciones de EE.UU. De esos cinco, solamente China y Japón han realizado compras por encima de las del año anterior, con incrementos del 21% y del 6%, respectivamente.
De no haber mediado las recientes ventas a China, la actividad exportadora de los Estados Unidos en este renglón hubiese sido mínima. La demanda mundial de proteína vegetal se ha desacelerado en los últimos meses como consecuencia de la recesión mundial, y la expectativa de los importadores es que las cotizaciones declinarán aún más.
Los inconvenientes que genera la recesión son una parte del problema. También hay que tomar en cuenta el incremento en la producción global de semillas oleaginosas que se generó en 2008, que determinó alternativas a los subproductos de soja. La Unión Europea produjo una importante cosecha de colza, al igual que Canadá. Tampoco puede soslayarse la desaceleración en la demanda de biodiésel y la reducción de cabezas de hacienda, fenómenos que generan un menor requerimiento de granos forrajeros y harina de soja.
De todas maneras, la incertidumbre que pesa sobre la próxima campaña sojera sudamericana provocará que China continúe su política de compras de porotos de soja estadounidenses una vez concluido su feriado anual.
La demanda de etanol en los Estados Unidos ha contribuido a un importantísimo requerimiento de maíz en ese país, solamente comparable a la sustitución de azúcar por fructuosa de maíz para endulzar gaseosas y otros productos alimenticios producida en los años 70. En la campaña 2000/01, los Estados Unidos utilizaron 16 millones de toneladas de maíz para la elaboración de etanol y en el período actual, aun con varios recortes sucesivos que el USDA diagramó en sus informes, el consumo alcanzará los 91,5 millones de toneladas, lo que da una idea del vertiginoso crecimiento de esta industria.
Aun así, el crecimiento en la demanda de etanol se ha venido desacelerando como consecuencia directa de la fuerte caída en las cotizaciones del petróleo, que condicionan los precios del etanol.
Varias plantas han directamente suspendido sus operaciones y otras postergaron sus proyectos de aumentar su capacidad, como consecuencia del nulo margen de elaboración. Quedaron atrás los días en que se inauguraban plantas diariamente o se ampliaba la capacidad instalada de las ya existentes.
En este momento, el combustible vegetal cotiza con un premio importante en relación con la gasolina tradicional y consecuentemente los márgenes de elaboración se evaporaron. Esto podrá modificarse en la medida en que la economía repunte, pero pensar hoy en la expansión del programa de subsidios es algo ciertamente improbable, dado lo impopular que resultaría una media en ese sentido, con los contribuyentes estadounidenses realizando un esfuerzo máximo en otras áreas de la economía.

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