13 de octubre 2010 - 00:00

Serra pega donde más le duele a Dilma

José Serra, el candidato opositor a la presidencia de Brasil, concurrió ayer a la Basílica de la Aparecida, en un gesto calculado para mantener vigente el factor religioso en la campaña electoral, el mejor filón que ha encontrado para horadar a la oficialista Dilma Rousseff.
José Serra, el candidato opositor a la presidencia de Brasil, concurrió ayer a la Basílica de la Aparecida, en un gesto calculado para mantener vigente el factor religioso en la campaña electoral, el mejor filón que ha encontrado para horadar a la oficialista Dilma Rousseff.
San Pablo - El candidato presidencial opositor, José Serra, participó ayer en una misa en la Basílica de Aparecida, patrona nacional, desde donde insistió que la población está interesada en que se debata sobre el aborto y desmintió que esté haciendo uso de la polémica en favor de su campaña.

«La cuestión religiosa entra naturalmente en la campaña, no aparece como resultado de una estrategia, la mayoría de la población es religiosa. Eso no mancha el Estado brasileño, que es laico», afirmó el postulante del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Esas declaraciones parecieron ser una respuesta a las críticas que habían sido formuladas horas antes por dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), de Dilma Rousseff.

«Es inadmisible que en el Brasil del siglo XXI la elección esté pautada por temas (religiosos) que deberían haber sido tratados en la Edad Media», declaró al respecto José Dutra, titular del PT, quien se encontraba junto a Rousseff durante una caminata proselitista realizada en Brasilia.

«No vamos a aceptar callados los ataques» contra la ex ministra de la Casa Civil relativos a la interrupción voluntaria del embarazo y sus concepciones religiosas, aseveró Dutra. «Ellos (los socialdemócratas) hacen una campaña por televisión y al mismo tiempo hacen otra campaña subterránea con argumentos medievales» en internet, afirmó el dirigente petista. «Cualquiera que tenga una computadora podrá verlo», aseveró.

Serra -que en años de militancia izquierdista se había declarado ateo- habló con periodistas tras participar en una misa multitudinaria celebrada a 165 kilómetros de la ciudad de San Pablo acompañado de su candidato a vicepresidente, Indio da Costa y de su esposa, Mónica Serra. A su alrededor, un grupo de católicos que se encontraba en las inmediaciones de la Basílica distribuyó volantes recomendando no votar a quien defienda el aborto.

Serra se ubicó segundo en los comicios del 3 de octubre con el 32,6%, muy por detrás del 46,9% obtenido por su rival oficialista. Sorpresivamente, un sondeo reciente reveló que la diferencia se habría acortado a seis puntos de cara al balotaje del 31 de octubre.

Analistas afirman que gran parte del crecimiento del PSDB en las encuestas se debe a la polémica generada en torno al aborto, cuya principal perjudicada es Rousseff.

Previo a la primera vuelta, gran parte del electorado católico y evangelista que se inclinaba por el oficialismo se decantó a último momento por la candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva, que obtuvo casi el 20% de los apoyos.

Hoy en día, parte de ese bloque elegiría a Serra, que supo sacarle jugo a la polémica. No obstante, un triunfo del PSDB en la segunda ronda estaría descartado, dado que el electorado de Rousseff aún se mantiene intacto.

Agencias EFE y ANSA

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