- ámbito
- Edición Impresa
Shell fue la primera en aumentar las naftas: el 4,8%
José Aranguren
Se prevé que las otras petroleras ajustarán sus precios a partir de hoy. YPF, que afirma estar vendiendo 6 de cada 10 litros de combustible que se comercializan en el país, no podría esperar muchas más horas para adecuar sus valores, porque un nuevo corrimiento de la demanda por el alza en Shell podría dejarle desabastecidas las estaciones durante el fin de semana.
Las demás petroleras también aumentarán los precios para evitarse lo mismo: más presión sobre sus surtidores, aunque es posible que Esso y Petrobras prefieran ver cómo se reposiciona YPF en su condición de líder, y para ubicarse en un punto intermedio entre esa empresa y Shell, que históricamente tiene los valores más altos del mercado local.
La compañía de capitales anglo-holandeses, presidida por Juan José Aranguren, aumentó desde ayer en Capital Federal un 5,3% el gasoil común llevándolo a $ 3,989; un 4,4% el diésel premium, que llegó a $ 4,699; un 5,5% la nafta súper, apreciándola a $ 4,379, y un 4,1% la nafta premium, que superó por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires el límite psicológico de $ 5, ubicándose en $ 5,099.
Los ajustes de Shell son mayores sólo en un 2,2% considerando el promedio país a los anunciados el 31 de enero y que debieron ser retrotraídos por el congelamiento al 28 de ese mes que dispuso Guillermo Moreno. En Capital Federal, las alzas son entre el 1,86% y el 2,3% mayores que las de enero.
El dato revela que después de las nuevas negociaciones que se prevén, entre Shell y Esso, que compran todo el crudo que procesan, y sus proveedores locales, podría volver a haber incrementos, después de esta primera ronda. Esto es porque las petroleras productoras están buscando achicar la brecha que separa el precio local de la cotización internacional del crudo, cuya variedad WTI (West Texas Intermediate) de referencia en la Argentina tuvo un alza de alrededor del 13% en el primer trimestre, y se ubicó por encima de u$s 100 en la mayor parte de las sesiones de marzo en Nueva York. En tanto el crudo en el mercado local se vende entre u$s 52 y u$s 57 por barril.
Pero además del petróleo, también habrá ajustes en el biodiésel y el etanol, que se mezclan entre el 5% y el 7% con los combustibles fósiles, a lo que se suman mayores costos y reclamos de márgenes más altos por parte de los estacioneros que enfrentan además un pedido del 40% de aumento salarial.
Estas presiones sobre el valor de los combustibles se ven de todas formas limitadas por la amenaza latente de que más allá de cierto nivel de incremento (que se desconoce o es muy reservado por ahora), el Gobierno puede volver a congelar los precios porque ya lo hizo dos veces en el último año.
Shell dijo ayer en un comunicado que la Resolución 46 entró en vigencia cuando la empresa se encontraba aguardando «una inminente decisión judicial de parte de la Cámara en lo Contencioso Administrativo respecto de la medida cautelar solicitada contra la Resolución 13 que ilegítimamente retrotrajo y congeló los precios de los combustibles líquidos al 28 de enero». Agregó que como consecuencia del descongelamiento «y del aumento experimentado en el costo de la materia prima en febrero y marzo, y los acordados para abril, los precios de los combustibles se incrementaron en un 4,8% promedio en todo el país».


Dejá tu comentario