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“Si sos Van Gogh en TV, te terminás cortando una oreja”
Sabrina Farji, directora de “Va y Lola”, en el set de la miniserie “Fronteras”, que se emitió este año en Telefé.
Periodista: ¿Qué diferencias encuentra entre la manera de trabajar para cine y para TV?
Sabrina Farji: Las mayores están en la producción y en los tiempos. La TV es mucho más rápida que el cine, el tiempo desde que se entrega el libro hasta que se produce varía mucho. En cine, cuando se entrega un libro puede pasar más tiempo, años a veces; los guiones se van acomodando. En TV todo eso es más rápido, semanas o días. También el trabajo con el productor es muy diferente. En cine se trata de una empresa productora que intenta conseguir fondos, y jefes de producción que están en el set y contienen al proyecto, más allá del director. El director está más presente que en TV, sin embargo, en TV se busca un trabajo más cercano al del cine.
P.: En Estados Unidos y en la Argentina logran mejor nivel técnico y de talentos las series en TV que las películas.
S.F.: Exacto. Se aspira a trabajar con la impronta cinematográfica. Por ejemplo "Entre caníbales" trabaja de otra manera, desde la búsqueda de locaciones hasta el sistema de puesta de cámara, que va encontrando ángulos novedosos en lugar de poner al actor según dé el tiro de cámara. Se monta la luz para cada escena. En cambio en TV el estudio tiene la parrilla de luces dispuesta y así se arma la puesta.
P.: También se trabaja mejor el guión para TV que para cine.
S.F.: En Hollywood está lo más interesante de la escritura, los guionistas de sitcoms son equipos de trabajo enormes que van rotando. Además, los guionistas están en el set, se hacen
ensayos de lectura de texto para que puedan chequear si funciona el chiste, porque a veces causa gracia cuando se lee pero no cuando se pronuncia. Si no divierte se hacen los cambios en el set. Luego se interpreta con público en vivo, que es filmado, y nuevamente analizado para ver las reacciones. Es decir, muy diferente de cómo se trabaja acá con series que se graban a dos días por capítulo.
P.: ¿Y qué puede decir del nuevo espectador?
S.F.: Ya no es naif, está muy entrenado, tenga la edad que tenga. Posee el mismo cinismo de los personajes actuales. Eso también hay que aggiornarlo. Hay cosas que uno se sienta a ver TV y otras en Internet, se puede ver "Esperanza mía" o "Bailando" y luego "Twin Peaks".
P.: ¿Cómo es el curso que usted da sobre la construcción de un creíble para TV?
S.F.: Cuando hablo de personajes creíbles me refiero siempre a que lo sean según el propósito del libro. Personajes como los de "Casados con hijos" son creíbles sólo en ese contexto, fuera son una maqueta; son queribles, creíbles y una propuesta perfecta para eso. Trabajar en profundidad los géneros, no traicionarlos, implica que el personaje sea creíble dentro de la convención. De modo que no basta que algo sea real, tiene que ser verosímil, porque trabajamos ficción, no documental.
P.: Qué falencias ve en los malos guiones de TV?
S.F.: Pienso en lo que necesita el actor para componer el personaje de la mejor manera, las acotaciones, qué hace ese personaje mientras dice eso que dice. Algunos guiones no dicen nada, sólo ponen diálogos y el actor está desnudo, teniendo que hacer un trabajo en el que puede ser exitoso o casi seguro equivocarse, porque no tiene marco de contencion. Además el actor de teatro trabaja para la fila 20, para ser visto de lejos, mientras para cine o TV deben transpasar la cámara.
P.: ¿Qué opina del auge de las latas extranjeras en prime time?
S.F.: Sería mejor que hubiera más trabajo para argentinos, pero la realidad es que también me gusta ocupar pantalla extranjera, así que habrá que ver si a los turcos les gusta lo argentino. Uno hace y quiere ocupar acá y allá. La TV es una excusa para vender publicidad. Tiene voluntad cultural o formativa pero en definitiva es comercial. Para los nichos existen los canales culturales, pero los abiertos apuntan a ganar rating y anunciantes, porque necesitan mantenerse para tener su noticiero. Y la TV pública debería alojar las propuestas menos comerciales pero no por eso malas. Así que no me extraña que el canal ponga horas y horas de series turcas o brasileñas, lo que me resulta raro es que a la gente le guste. Si bien esa novela es vieja y antigua, tiene exteriores, cámaras levantadas de los trípodes, trabaja la puesta de luces, tiene decorados enormes, permite un tiro de cámara enorme, y por la ventana se ven cosas exóticas. Eso gusta.
P.: Los extranjeros vuelven al culebrón clásico, es decir, lo que se hacía en la Argentina hace 20 años. ¿Por qué se dejó de hacer?
S.F.: Son épocas, el culebron claáico de acá no se produce como el turco o brasileño. Acá los estudios son pequeños, con una parrilla de luces acotada, las locaciones son siempre las mismas porque no se puede andar viajando para que rinda el día. El espectador extraña ese salir.
P.: ¿Cómo se hace un producto para el gusto internacional?
S.F.: Tiene que ser lo más universal posible, con locaciones exóticas. En mi caso, con "Fronteras", saqué mucho la cámara a la selva, le di movimiento. Si una es totalmente innovadora no reina en su época. Sos Van Gogh y te terminás cortando la oreja, sufrís un monton. Hay que tener un poquito de Van Gogh y un poquito de Shakespeare, ser innovador y tener aspectos que no lo sean tanto, con una trama muy clásica pero con elementos innovadores.
Entrevista de Carolina Liponetzky


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