13 de mayo 2011 - 00:00

¿Si termina bien, es que todo está bien?

¿Si termina bien, es que todo está bien?
 All´s well, that ends well (todo está bien, si termina bien). La jornada financiera arrancó mal (para los comprados). Antes de la apertura, el precio del petróleo llegó a perder más del 2,4% y el de la plata más del 6,6%, el dólar trepaba al máximo en un mes frente a las principales monedas y Cisco se derrumbaba más del 4% luego del desilusionante balance que presentó el miércoles luego del cierre. En el frente macroeconómico el informe sobre los precios mayoristas de abril los mostraba trepando un 0,8% (cuando se esperaba no hubieran subido más del 0,5%), las ventas minoristas de ese mes creciendo menos de lo esperado y el número de pedidos de seguro por desempleo de la última semana superando las previsiones, lo que se sumaba a la noticia de un nuevo incremento en los encajes bancarios chinos no debe sorprender demasiado entonces que en la primera media hora de operaciones el Dow llegó a retroceder el 0,74%. A partir de ahí las aguas se fueron tranquilizando, más que nada siguiendo el ritmo que les marcaban los vaivenes del dólar. Fue así que poco después que el billete pasó a terreno perdedor, que los commodities y de la mano de estos las acciones comenzaron a transitar la zona ganadora. Si hemos de mencionar algún hecho puntual que explique lo que pasó con el dólar, la verdad es que no identificamos a ninguno, aunque el 0,17% que cedió el billete, el 0,14% que ganaron los commodities y especialmente el 0,52% que trepó el Dow al cerrar en 12.695,92 puntos, sugieren que algo debería de haber pasado para que cambie tan de repente el humor de los inversores. Quien haya visto atentamente la obra de William Shakespeare, de cuyo título se extrajo el dicho que encabeza este comentario, sabe que al final uno no queda seguro si lo que vio era una comedia o una tragedia. Esperemos que no nos pase algo similar con lo ocurrido ayer.

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